| Gordo de Mierda ( @ 2005-08-30 17:00:00 |
En ocasiones, ¿te ves con muertos?
Todos los que llevamos más de cinco minutos en este mundo sabemos una verdad impepinable: hay gente para todo. En todos los ámbitos.
Hay gente a la que le gusta Alejandro Sanz, la telebazofia, los mentirosos, esa plasta de sesos de alienígena reventados más comunmente conocidos como espinacas, los encierros, Lars von Trier, los toros, los lavados de cerebro en masa, los cuernos, las tetas pequeñas, Jennifer jalagranputa López, el fútbol, Los Camela, conducir, El Código da Vinci, Harry Potter, Linux, los sudokus, Sin City, que los timen, Benidorm, la tortura, Antena 3, los esclavistas, y un sinfín de personas, empresas, causas y demás cosas que no comparto. Pero que, en contadas ocasiones, puedo comprender. Incluso si me apuráis mucho, mucho, hasta respetar.
Y si hablamos de sexo, la variedad de cosas que gustan a la banda crece exponencialmente: hay gente a la que le pone que los defequen encima, gente a la que le gusta hacérselo con su perro o con su gato, caballo, pony o cocodrilo, gente a la que le pone que lo torturen o torturar, o les ponen las esposas, o sólo las mujeres de los demás (que no es lo mismo que lo anterior), o les pone hacerlo en público, o hacerlo con mucha gente a la vez, o hacérselo con su madre, su padre, su hija, o su tía abuela la de Móstoles. Incluso hay gente a la que le pone hacérselo con gente muerta.
Todo lo cual, igual que lo de los gustos, es muy respetable siempre y cuando se cumplan dos reglas básicas: el contrario sea adulto y consienta. Reglas de obligado pero difícil cumplimiento en el caso de pederastas, zoofílicos/as y necrófilos/as, por ejemplo.
Pero bueno, no voy a meterme en según qué berenjenales en este momento. No va de eso el vómito de hoy.
Lo que me resulta curioso de todo esto es que, habiendo establecido a satisfacción que, realmente, hay gente para todo, se echa de menos una perversión sexual. A falta de nombre más científico vamos a denominarla gordofilia. Bueno, en realidad sí existe (lo que viene a demostrar una vez más la validez de nuestro axioma inicial) pero al parecer es una desviación sexual que prácticamente se da sólo entre hombres. Y, lo siento mucho, pero paso. En mi caso particular serían dos perversiones por el precio de una, y si tengo que hacerme homosexual para poder ligar, me quedo con mi vicio de onanismo y santas y benditas Pascuas. Sin ánimo de ofender, que no tengo nada en contra de los maricas.
Es decir, que de lo que me estoy quejando no es de que no exista una atracción sexual hacia los gordos de mierda como genotipo, que existe; sino de que las aquejadas de la desviación no sean el 75% de la población femenina mundial. Lo que me resulta curioso es que existan féminas que prefieren hacérselo con un torturador, o con un cadáver, o con un asesino, antes que conmigo o con otros como yo. Puedo entender que me consideren más feo que a un cadáver, pero que realmente prefieran montárselo con un criador de malvas hiere mi ya maltrecho ego hasta extremos inconcebibles.
Todos los que llevamos más de cinco minutos en este mundo sabemos una verdad impepinable: hay gente para todo. En todos los ámbitos.Hay gente a la que le gusta Alejandro Sanz, la telebazofia, los mentirosos, esa plasta de sesos de alienígena reventados más comunmente conocidos como espinacas, los encierros, Lars von Trier, los toros, los lavados de cerebro en masa, los cuernos, las tetas pequeñas, Jennifer jalagranputa López, el fútbol, Los Camela, conducir, El Código da Vinci, Harry Potter, Linux, los sudokus, Sin City, que los timen, Benidorm, la tortura, Antena 3, los esclavistas, y un sinfín de personas, empresas, causas y demás cosas que no comparto. Pero que, en contadas ocasiones, puedo comprender. Incluso si me apuráis mucho, mucho, hasta respetar.
Y si hablamos de sexo, la variedad de cosas que gustan a la banda crece exponencialmente: hay gente a la que le pone que los defequen encima, gente a la que le gusta hacérselo con su perro o con su gato, caballo, pony o cocodrilo, gente a la que le pone que lo torturen o torturar, o les ponen las esposas, o sólo las mujeres de los demás (que no es lo mismo que lo anterior), o les pone hacerlo en público, o hacerlo con mucha gente a la vez, o hacérselo con su madre, su padre, su hija, o su tía abuela la de Móstoles. Incluso hay gente a la que le pone hacérselo con gente muerta.
Todo lo cual, igual que lo de los gustos, es muy respetable siempre y cuando se cumplan dos reglas básicas: el contrario sea adulto y consienta. Reglas de obligado pero difícil cumplimiento en el caso de pederastas, zoofílicos/as y necrófilos/as, por ejemplo.
Pero bueno, no voy a meterme en según qué berenjenales en este momento. No va de eso el vómito de hoy.
Lo que me resulta curioso de todo esto es que, habiendo establecido a satisfacción que, realmente, hay gente para todo, se echa de menos una perversión sexual. A falta de nombre más científico vamos a denominarla gordofilia. Bueno, en realidad sí existe (lo que viene a demostrar una vez más la validez de nuestro axioma inicial) pero al parecer es una desviación sexual que prácticamente se da sólo entre hombres. Y, lo siento mucho, pero paso. En mi caso particular serían dos perversiones por el precio de una, y si tengo que hacerme homosexual para poder ligar, me quedo con mi vicio de onanismo y santas y benditas Pascuas. Sin ánimo de ofender, que no tengo nada en contra de los maricas.
Es decir, que de lo que me estoy quejando no es de que no exista una atracción sexual hacia los gordos de mierda como genotipo, que existe; sino de que las aquejadas de la desviación no sean el 75% de la población femenina mundial. Lo que me resulta curioso es que existan féminas que prefieren hacérselo con un torturador, o con un cadáver, o con un asesino, antes que conmigo o con otros como yo. Puedo entender que me consideren más feo que a un cadáver, pero que realmente prefieran montárselo con un criador de malvas hiere mi ya maltrecho ego hasta extremos inconcebibles.