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Que me piro...

Posted on 17-04-2006 at 13:43
Me abro, me largo, me doy el bote.

Y que le den mucho por el culo a LiveJournal, si señor.

Esta es la última entrada en esta puta mierda de servicio, a partir de ahora estoy

AQUÍ

Y, como dijo Juana de Arco, quien me quiera, que me siga!!

Esto me pasa por...

Posted on 17-04-2006 at 10:55
Ya sabéis lo que dicen: ninguna buena acción quedará sin su justo castigo. Y es cierto, vaya que sí. Acabo de sufrirlo en mis carnes (sí, en todas) no hace ni dos horas.

Salgo del metro como todas las mañanas currables, dispuesto a dirigirme a la parada del autobús que me deja enfrente del edificio donde trabajo actualmente. Como iba con tiempo, me paro a fumarme un cigarrito y me siento en un banco. Hasta aquí, todo normal. Al sentarme en el banco me doy cuenta de que en el banco de enfrente hay una chica que está medio tumbada en el mismo, y se mueve con dificultad, como si estuviera enferma o borracha.

Con cautela (nunca se sabe si te van a mandar a la mierda por intentar ser amable, ya sabéis como somos) me acerco y la pregunto: "Perdona, ¿estás bien?". Y me dice que no, que siente un dolor horrible en el bajo vientre, que se ha tenido que bajar del metro aunque ésta no era su parada, pero que no podía aguantar más el dolor. La pregunto si quiere que llame a un taxi, o a una ambulancia; y me dice que si fuera tan amable de llamar...

No problemo. Llamo a un servicio de radio taxi, y la conversación con la telefonista es, como mínimo, curiosa:

Telefonista.- Radio Taxi, buenos días... (os juro que tenía e-xac-ta-men-te la misma voz de pito que la secretaria de Luz de Luna)
Gordo de Mierda.- Hola, mira quería pedir un taxi para una chica que está enferma. Estoy a la salida del metro XXX y ...
T.- Me tiene que decir el nombre de la calle, señor, no podemos ir a paradas de metro o autobús...
GdM.- Ya, pero verás es que no tengo ni la más remota idea de cómo... (veo un letrero)... ¡¡Plaza de YYY!!!
T.- Muy bien, le enviamos un taxi a la parada de metro de XXX, entonces...
GdM.- (cara de imbécil)
GdM.- Pero, ¿no me habias dicho...? Bueno, es igual. Por favor, ¿podrías darte prisa? Es que la chica parece enferma y...
T.- (interrumpe) Bueno, nosotros no podemos garantizar que llegue pronto y...
GdM.- (interrumpo) No, ya, lo entiendo, pero era para que lo tuvieras en cuenta y eso.
T.- Muy bien. Ya va para allá.
GdM.- Gracias.

Bueno. Me quedo con la chica intentando animarla, sin tener ni puta idea de qué decirle y sintiéndome como el pringao impotente más pringao y más impotente del Hemisferio Norte, mientras que todo el mundo que salía de la parada de metro se nos quedaba mirando, cuando veo aproximarse un taxi. Sin dudarlo, me levanto del banco, me acerco al arcén y levanto el brazo. Me acerco a la muchacha, le pregunto que si necesita ayuda para llegar hasta el arcén y la ayudo a llegar. Entra en el taxi, la deseo suerte y se va. Lógicamente, no tengo ni puta idea de cómo se llama, quién es y a qué hospital habrá ido; pero si estás leyendo esto y eres tú o conoces a la persona de la que hablo me gustaría saber de ella. Mándame un correo, si eres tan amable.

El caso es que, una vez hecha la buena acción del día como un buen Joven Castor, me pongo a esperar a mi autobús. Y cuando estoy montando en él, a los cinco minutos de mi pequeño drama, me doy cuenta de que llega un taxi. Pone el intermitente y se dedica a esperar.

Uuups. El taxi que he parado no era mi taxi, maldición.

Ahora me doy cuenta de que quizá lo mejor hubiera sido acercarme personalmente al taxi y explicárselo al señor taxista en persona. O quizás tendría que haber cogido el puñetero taxi, y a tomar vientos.

Pero me hago el sueco1, me subo en el autobús e intento encogerme en mi asiento, como si por arte de magia se hubieran formado encima mío unas letras de neón enormes que dijeran "ÉSTE PIDIÓ EL TAXI!".

Claro, a los tres minutos me están llamando por el móvil. Y es de Radio Taxi. La misma telefonista de antes.

Telefonista.- Gordo2, ¿no habías pedido un taxi? Es que me dice el compañero que ya está en la parada y no aparece nadie...
Gordo de Mierda.- Sí, pero verás, es que he parado otro que ha llegado antes y que creía que era el mío. Como la chica estaba enferma...
T.- Ya, pero tú habías solicitado un servicio...
GdM.- Sí, pero porque ella no podía llamar. Yo he llamado en su lugar, pero el taxi no era para mí.
T.- Ya, pero eres tú el que ha llamado y por lo tanto te tengo que cobrar un recargo en tu próxima carrera, porque has pedido un servicio que luego no has...
GdM.- Vale, vale, no hay problema, pero... vale.
T.- Adiós, entonces.
GdM.- Adiós, adiós.

Ojo, que conste que no me estoy quejando ni del servicio de Radio Taxi, ni del gremio de taxistas, ni de la telefonista, ni de nadie. Que nos conocemos. Estoy perfecta, total y absolutamente dispuesto a pagar el recargo en mi próxima carrera. Comprendo que los taxistas están literalmente hartos de clientes que llaman y luego no cogen el taxi por la razón que sea, y entiendo que ese comportamiento debe castigarse de alguna forma, para que en la medida de lo posible cuando llamemos a un taxi es porque pensamos cogerlo.

Lo único que me pregunto es si en casos como éste no podría hacerse una excepción.



1.- Hay que joderse, no tiene nada que ver con los suecos.
2.- Si, amigos y vecinos conspiranoicos varios: estamos rodeados. Resulta que si alguna vez has llamado con tu móvil al servicio de radio-taxi ya recuerdan tus datos y te tienen fichado. Y eso no es nada: verás qué bien cuando empiecen a usar las señales de los móviles para saber por dónde paras en realidad...

Mission statement

Posted on 15-04-2006 at 09:56
¿Y qué tengo que hacer?
¿Buscarme un valedor poderoso, un buen amo,
y al igual que la hiedra, que se enrosca en un ramo
buscando en casa ajena protección y refuerzo,
trepar con artimañas, en vez de con esfuerzo?

No, gracias.

¿Ser esclavo, como tantos lo son,
de algún hombre importante? ¿Servirle de bufón
con la vil pretensión de que algún verso mío
dibuje una sonrisa en su rostro sombrío?

No, gracias.

¿O tragarme cada mañana un sapo,
llevar el pecho hundido, la ropa hecha un harapo
de tanto arrodillarme con aire servicial?
¿Sobrevivir a expensas de mi espina dorsal?

No, gracias.

¿Ser como ésos que veis a Dios rogando
-oh, hipócritas malditos- y con el mazo dando?
¿Y que, con la esperanza de alguna sinecura,
atufan con incienso a quien se las procura?

No, gracias.

¿Arrastrarme de salón en salón
hasta verme perdido en mi propia ambición?
¿O navegar con remos hechos de madrigales
y, por viento. el suspiro de doncellas banales?

No, gracias.

¿Hacerme nombrar Papa en esas chirigotas
que en los cafés celebran, reunidos, los idiotas?

No, gracias.

¿Desvivirme para forjarme un nombre
que tenga de endiosado lo que no tiene de hombre?

No, gracias.

¿Afiliarme a un club de marionetas?
¿Querer a toda costa salir en las gacetas?
¿ Y decirme a mí mismo: no hay nada que me importe
con tal de que mi ingenio se cotice en la Corte?

No, gracias.

¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde?
¿Tener con mil visitas ocupada la tarde?
¿Utilizar mi pluma para escribir falacias?

No, gracias, compañero. La respuesta es: no, gracias.


[Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac]


Y, de la excelente película francesa de 1990, lo que sigue, que es mejor que en el libro:


Pero cantar... Soñar... Reír... Vivir... Estar solo.
Ser libre,
tener el ojo avizor,
la voz que vibre,
ponerme por sombrero el universo,
por un sí o por un no.
Batirme, o hacer un verso...
Despreciar con valor la gloria y la fortuna,
viajar con la imaginación ¡a la luna!.
Sólo al que vale reconocer los méritos,
no pagar jamás por favores pretéritos,
renunciar para siempre a cadenas y protocolos.

Posiblemente no volar muy alto
Pero solo...

El horror!!

Posted on 11-03-2006 at 02:45
Tenía pensado escribir una larga entrada sobre cómo los pijos de mierda se van apropiando de lo que les parece de las demás tribus urbanas, precisamente por carecer de personalidad, y adoptan cosas como los cinturones con tachuelas, los vaqueros por los suelos, etc... pero es que no tengo palabras. Sólo puedo mesarme la calva como el Coronel Kurtz y exclamar ¡¡El HORROR!!.



Foto tomada en el escaparate del Corte Inglés de Goya, el sábado pasado. No me he atrevido a volver a mirar, por si seguía ahí.

Espeluznante.

Sin puta idea de nada... y orgullosos de estarlo

Posted on 09-03-2006 at 14:10
Que el ser joven es sinónimo de ser imbécil es algo que tengo asumido desde hace la tira de tiempo. Para muestra, un botón. Y muchos más para los que, lamentablemente, no tengo enlaces: sexo sin prevención, alcohol y coches, eskrivir komo ls sl d ls kojones y todas esas cosas tan instructivas que hacen los jóvenes por el mero hecho de serlo. Gilipollas, no jóvenes.

Y a mí el hecho de que se maten en coches por ir cinco tíos mamaos como cubas en un Golf GTI (claro) a las 4 de la mañana de un domingo, en la Castellana a 150 km/h; pues muy sinceramente y con el corazón en la mano, me la pela. Cinco menos a la lista del paro. Que una niña de 19 años se quede embarazada por no saber o no querer decirle que no al machito de su novio, que por supuesto tiene que follar sin condón porque es muy machote; pues muy sinceramente y con el corazón en la mano, me la pela. Y que cada cual escriba como le salga de los cojones en los foros de internet, y en su teléfono; pero me voy a descojonar de la risa, tio ya veras k wapo!!, cuando estos chavalitos intenten escribir un currículo con la esperanza de que los contraten en algún sitio.

El problema es que ahora, aparentemente, los imbéciles se han organizado. Y en lugar de molestar y dar por culo por separado, en grupetes más o menos manejables de ruidosos, groseros, guarros, desconsiderados y descerebrados gilipollas ahora van en manadas. E-xac-ta-men-te igual que los borregos. Y van e inventan el macrobotellón, porque para estudiar y trabajar no tienen ni puta idea, pero para divertirse no veas cómo aguzan el ingenio, los mendas. Tremendo.

La cosa es más o menos como sigue: en Sevilla se convocó un macrobotellón por Internet (que para esto sí que saben usarlo, los andobas), y allí que se juntaron 3.000 o 4.000 niñatos y niñatas a beber hasta que les salió de los cojones. Bloquearon dos calles y dejaron nueve toneladas que luego no recogieron ellos en plena resaca a lametones, como debería ser. Por no hablar de intoxicaciones etílicas y esas cosas, pero eso a mí me preocupa poco: sarna con gusto no pica.

El problema es que, claro, la moda se extiende: Jaén, Oviedo, y Madrid y otras han dicho que no sólo no quieren ser menos, sino que quieren ser más. Como si lo del botellón fuera como organizar unas Olimpiadas o algo. Ya puestos a competir, ¿por qué coño no compite esta gentuza en ver qué ciudad dona más litros de sangre?

Y tendrá triste gracia que vivas en una de las zonas donde los niñatos van a expresar su libertad. Porque claro, estos luchan por las libertades vomitando y meándose en los portales de los demás. Para estos la libertad no consiste en poder expresarse libremente (y no, para mí el emborracharse como cubas e ir a cuatro patas por el suelo no me parece una forma de expresión), no consiste en el derecho a la libre asociación (más de lo mismo), no consiste en el derecho a un trabajo estable y a una vivienda digna, no. La lucha por las libertades consiste en poder emborracharse como puercos al terminar de hacer el paripé de los exámenes.

Y así les va. ¿Por qué creéis que el gobierno, no sólo éste sino todos los anteriores y todos los sucesivos, los trata como a idiotas? Ejemplos también hay a patadas, siendo los más recientes el Referéndum Plus y el sangrante KeliFinder(*).

Después de ver cómo toda una señora Ministra de Vivienda (¿habrá algún Ministerio más inútil?) se mofa y se befa de todos nosotros a costa del presupuesto que pagamos entre todos cuando, en lugar de promover medidas que ataquen la especulación sangrante, el número siempre creciente de pisos vacíos, los alquileres abusivos, las condiciones bancarias draconianas, etc., etc.; ésto y las mini-viviendas para mini-jóvenes es lo mejor que se le ocurre. Pero lo peor no es que no tenga, o no sepa, o no quiera aplicar soluciones. Lo peor es que las soluciones que aplica tienen un regusto a cachondeo que tira de espaldas. Sin ir más lejos, el proponer infraviviendas de 30 metros como solución habitacional cuando ella misma requiere un despacho de muchos más metros para realizar su labor. ¿Pero qué coño de labor va a realizar este Ministerio de palo, esta ministra de cuota; si los que administran suelo son autonomías y ayuntamientos? Sin ir más lejos, el lema de KeliFinder: Obviamente no podemos conseguirte casa. Pero de momento te ayudamos a buscarla, tal era el lemita, aunque ahora no aparece por ninguna parte. El obviamente es acojonante: si obviamente no puedes conseguirme casa, siendo como eres Ministra de la Vivienda, ¿¡¿¡¿¡PARA QUÉ COJONES SIRVES!?!?!?

Entonces, y centrándome en el tema, ¿por qué estos abnegados y abnegadas borrachos por la libertad no están manifestándose todos los santos días por esto? Y digo literalmente todos los días, 2000 personas delante del Ministerio de la Vivienda. Bueno, por esto y por el resto de temas en los que les chotean inmisericordemente: educación, transportes, empleo, seguridad y etcétera. ¿Por qué semejante poder de convocatoria para la juerga y tan poco para lo que realmente importa? ¿Éste es el sentido revolucionario de los jóvenes de hoy en día? ¿La lucha por el derecho a ponerse ciegos?

Valiente juventud.

Ah, casi se me olvida: al próximo niñato que diga lo de que con el macrobotellón están luchando por sus libertades, se merece que éstos, que supieron lo que es luchar y morir por sus derechos, se levantaran de sus tumbas y le cocearan en los morros. Porque ésos, y tantos y tantos otros, murieron luchando por la libertad de la que ahora disfrutamos todos. Libertad para votar. Libertad para hablar y escribir, para asociarse, para opinar y disentir. No para hacer el borrego, cojones.
Sí, lo sé. Hay muchos jóvenes preparadísimos e inteligentísimos y concienciadísimos y solidarísimos y educadísimos y hasta abstemísimos. Pero son cuatro, coño.
(*) Sí, también lo sé, hay gente que no se ha callado. Pero son cuatro, coño. Y seguramente los mismos cuatro, qué coño.

¿El mejor blog del mundo?

Posted on 20-02-2006 at 16:42
Posiblemente. Y si no, poco le falta. En todo caso, es divertido como él solo. Aquí.

Un día de furia

Posted on 31-01-2006 at 22:28
El lunes 30 de Enero de 2006 amaneció como cualquier otro lunes. Bueno, como cualquier otro lunes en realidad no, porque hacía un frío de cojones. Pero en realidad era como cualquier otro lunes, con la misma alegre y melodiosa sinfonía: después de un lento y acompasado introito de ronquidos, el vibrante (y algo monótono) solo de despertador en Do Menor a las seis y media de la mañana, seguido por esa cacofónica y ascendente progresión de gruñidos, toses, muelles quejumbrosos, maldiciones en voz baja y algún que otro pedo que comúnmente denominamos Corpore incorporatto... ma no desperto. Después, ascendente y cantarín como un clarinete, el solo de chorro de orines sobre agua de váter, leve y ocasionalmente acompañado por el rascado de glúteos sostenido en Fa Mayor. Vamos, que no me enrrollo más con la puñetera música: un lunes como cualquier otro.

Y en estas nuestro protagonista Gerardo de Meninges, acabado el concierto, bañado, vestido y en la calle sin desayunar como es su costumbre llega a la parada del autobús que, como todos los lunes, lo lleva a su trabajo. Y a la cola de gente que ha llegado antes que él a la parada y esperan que el autobús no venga demasiado lleno. Bueno, y a los que han llegado más tarde que él y se han puesto por delante, porque conocían a otro en la cola o porque son más listos, que no inteligentes. Vamos, que se le han colado por todo el morro. Como todos los lunes.

¿Como todos los lunes? ¡No!

Porque en esas nuestro querido Gerardo recuerda que éste es un lunes especial. Éste es el primer lunes del resto de su vida, el lunes que marcará la diferencia. Porque nuestro querido Meninges, de natural hosco, irascible, insensible y cabreado con el mundo ha decidido, aconsejado por sus buenos amigos, que a partir de este lunes pondrá buena cara al mal tiempo, responderá a los agravios con sonrisas, a los desprecios con humildad y, en definitiva, intentará tener una visión positiva del mundo a su alrededor y de sus congéneres. Sobre todo de sus congéneres.

Se ha preparado a conciencia para ello. Como un Rambo o un Karate Kid en plena fase de entrenamiento previo combate final con el malo de turno, podríamos repasar el día anterior de Gerardo como un montaje cinematográfico, similar a los que veíamos en aquellas pelis de los ochenta en los que el bueno se preparaba para darle un repaso al malo: haciendo flexiones, subiendo escaleras a la carrera o partiendo tablones como vigas de una limpia patada mientras de fondo atronaba una triunfal e inspiradora banda sonora instrumental. Como en Rocky, vamos. Sólo que el entrenamiento de Gerardo ha sido para hacerle ver lo positivo de la vida: ha devorado Juan Salvador Gaviota antes del desayuno, para aprender a superar las propias limitaciones y no desesperar nunca; después de desayunar ha bajado a su librería favorita para leerse quince solapas de otros tantos libros de Paulo Coelho, incluyendo releerse tres veces la solapa de El guerrero de la luz. Después se ha conectado a Internet y ha estado viendo la entrada sobre Rousseau en la Wikipedia, además de unos cuantos LiveJournals y MSN Spaces donde imperaba el amor, los colores pastel, los GIF animados y la ausencia de ortografía. Mientras estaba conectado, ha estado haciendo una selección de la música que cargará en su recientemente comprado iPod rosa palo, muy adecuado a su nuevo y superior estado mental: todo música marchosa, alegre y optimista como Chenoa, Bisbal, Gloria Stefan, Alejandro Sanz, Enrique Iglesias, Azúcar Moreno y eso. En realidad, odia esa música, pero si lo escucha un porcentaje tan grande de sus congéneres, piensa, por algo será. No todo el mundo puede ser idiota, cree, y si a todos ellos les gusta y a mí no, el equivocado debo ser yo. Por pura lógica, concluye. El pobre. Luego por la tarde ha visto Amélie, Sonrisas y lágrimas y ¡Qué bello es vivir! así, del tirón, sin interrupciones. Además, se ha puesto como pequeño castigo otra vez Sonrisas y lágrimas a la hora de cenar porque con el primer visionado ha pensado lo que siempre piensa cuando ve esa película: la familia Von Trapp entera es una justificación de los campos de exterminio. Atónito ante semejante pensamiento bárbaro, retrógrado, insensible y antisocial, se ha obligado a volver a verla mientras cenaba su ensalada macrobiótica. Y, de postre, Hook.

El caso es que Gerardo está convencido de que hoy es el primer día de su nueva vida como miembro optimista, útil e integrado de nuestra sociedad. Está convencido, además, de que éste es ni más ni menos que el primer y definitivo paso para cambiar todo lo demás que está mal en su existencia, hasta ahora gris y anodina. Gracias a este cambio de actitud, y como por birlibirloque, Gerardo adelgazará el porrón de kilos que le sobran, como consecuencia de eso saldrá más, como consecuencia de eso tendrá más amigos, como consecuencia de eso tendrá novia, como consecuencia de eso podrá compartir una hipoteca, salir de casa de sus padres, casarse y tener hijos. Ya ven ustedes: ¿qué es el pequeño sacrificio de oír maullar a Jandrito y demás basura, cuando se compara con el vuelco radical que va a dar su vida al ingresar (¡voluntariamente, nada menos!) en el redil del optimismo y el buenrrollismo?

Así que, cuando las dos marujas listas (que no inteligentes) de todas las mañanas se le vuelven a colar con la misma vieja excusa de que nosotras somos mayores, hijo, y estamos más cansás. Además, tú con esas patas que tiés te aguantarás mejor de piés pues nada, Gerardo pone la otra mejilla y no dice esta boca es mía. Y efectivamente, cuando llega el autobús la señora justo de delante suya coge el último asiento libre y a Gerardo le toca hacer el trayecto de treinta kilómetros y casi dos horitas de duración de piés. Pero Gerardo sonríe siempre, mientras en las orejas su precioso iPod rosa le machaca con Gloria Stefan. Y sigue sonriendo cuando ya no sabe en qué postura colocarse cuando comienzan a dolerle los pies, mucho.
Y sigue sonriendo cuando empieza a sudar. Y sigue sonriendo mientras el conductor del autobús pilla todos los baches de la carretera. Y sigue sonriendo cuando le empiezan a doler los riñones como si se los atravesaran con una barra de hierro incandescente. Porque lo suyo es como lo de las embarazadas, con las diferencias de que lo suyo es más grande, de que a él no se le pasa en nueve meses, y a él nadie tiene por qué cederle el asiento. Y sigue sonriendo mientras ve como el noventa por ciento de los coches que abarrotan la carretera llevan un sólo ocupante, mientras que él tiene que estar de pie. Y sigue sonriendo cuando le ataca el mono del tabaco. Y sigue sonriendo cuando, por culpa de un bache, su prominente barriga impacta en el codo del tío que va durmiendo a su lado, que despierta y le dedica una airada mirada, perturbado su dulce, apacible y sin duda merecido sueño por uno de estos capullos que están de pie, adónde vamos a parar, Señor, Señor. Gerardo sonríe hasta que la mandíbula le duele tanto como los pies.

Cuando creía que iba a desmayarse en medio del pasillo del autobús y que tendrían que llamar a los bomberos para despertarlo, Gerardo llega a su destino, uno de los muchos intercambiadores que hay en ciudades como Madrid. Decide que no le importa llegar un poco tarde al curro, pero que necesita descansar los pies un poco. Y se sienta en uno de los bancos que hay nada más bajar del autobús. Echa mano del bolsillo para sacar su paquete de tabaco y tranquilizarse fumándose un cigarrito, pero recuerda que gracias a la superministra puritana tiene ahora los mismos derechos que un perro (y menos que un lazarillo) y que debe hacerlo fuera, en la calle. Así que sale a la calle, con la fresca, y se sienta en un banco a descansar sus pies y echarse un cigarrito. Cuando los pies no le responden, y piensa que tendrá que amputarse alguna falange de las manos y se ha terminado el cigarrito, Gerardo se levanta y se dispone a entrar en el Metro.

Cansado como está, y además en condiciones normales su voluminoso cuerpo no le permite alcanzar una velocidad de crucero óptima, Gerardo cruza los eternos pasillos bien pegadito a la pared para no molestar a los demás, como por otra parte ha hecho siempre. Pero le pasa lo mismo que el resto de las mañanas: la gente lo adelanta con pocos miramientos y algún que otro empujón. Y nadie de los que le empujan se da la vuelta no ya para disculparse, sino para comprobar que nuestro nuevo y mejorado Gerardo sigue sonriendo ante cada empellón, dispuesto a decir No pasa nada, no te preocupes al primero que se gire. También podría haber estado preparándose para decir ¿Por qué no empujas a tu putísima madre, so malnacido?; porque le hubiera servido de lo mismo. Nadie parece notar que ha atropellado a un semejante para llegar antes al Metro. Deben llegar todos horriblemente tarde, piensa Gerardo. Además, seguro que no han leído a Rousseau.

Y le asalta la vieja duda de siempre antes de que su nuevo y mejorado talante tenga tiempo de suprimirla de su pensamiento único. ¿Si esta gente está dispuesta a empujar, pisar y atropellar a sus congéneres para ir a trabajar, algo que no le hace gracia a nadie y para lo que nadie debiera darse prisa; ¿qué no harán en caso de emergencia? Si en vez del pasillo del Metro éste fuera el pasillo del Titanic, ¿qué barbaridades estarían dispuestos a hacer?. Como siempre, la mera idea le provoca escalofríos, amén de no concordar nada con su nueva idea de la humanidad como una masa de gente buena y amable que responde a las sonrisas con sonrisas; así que la descarta.

Llegado al andén, Gerardo espera que llegue un tren como todos los demás. Cuando lo hace, el tren para con una de sus puertas a la altura de nuestro héroe, quien se hace a un lado para dejar la puerta completamente libre, y que la gente que está dentro del vagón pueda salir lo más rápida y ordenadamente posible. Y esto no es nuevo, esto Gerardo lo ha hecho de toda la vida por dos razones. La primera, por pura lógica: cuanto más despejado esté el camino de salida, antes podrán salir los de dentro, antes podremos entrar los de fuera y más corta será la parada del metro en la estación. La segunda, por algo que no tiene nada que ver con su antigua irascibilidad, insensibilidad y cabreo generalizado: por pura educación. Así que Gerardo se hace a un lado para dejar salir a los de dentro del vagón, y lo único que consigue es que los que están detrás suyo se le pongan delante. Y, como de costumbre, Gerardo asiste atónito al espectáculo: cuando se abren las puertas los que están fuera entran y los que están dentro salen, simultáneamente. Como ninguno de los dos bandos es Kitty Pride o Casper, el fantasma amistoso, pues pasa lo que tiene que pasar, claro. Chocan. Se empujan. Se oye un airado Pero oiga, señora! Etcétera. Y Gerardo todavía no ha hecho ni siquiera el amago de intentar entrar. Cuando por fin lo consigue no queda sitio para sentarse, claro, y apenas queda sitio para que los pulmones se expandan al llenarse de aire. Pero Gerardo sigue sonriendo, mientras se agarra a la barra como bailarina de striptease. Sonríe a un señor de muy malas pulgas que lee en ABC como la nación se va al carajo por correo urgente. Sonríe a un albañil rumano que lo mira con muy mala hostia, como pensando si el marica éste me vuelve a tirar los tejos con esa sonrisita, los desgracio a hostias o como se piense eso en rumano. Sonríe a la niña que lo mira con cara de incredulidad (no debe haber visto a nadie tan gordo en su vida, la pobre). Sonríe a la chica que lo mira desde las tapas de su Código daVinci, y que lo responde con una nada disimulada mueca de asco y desprecio.

No pasa nada. Gerardo sonríe.

Al llegar al trabajo, más de lo mismo. Enorme sonrisa a Maripuri, la recepcionista, que responde a su entusiasta ¡Buenos días! con un frío Llegas tarde, te espera el jefe. Luego, sonrisas y buen talante al jefe mientras éste le impone una lista de tareas dignas de Hércules, aunque éstas superan ligeramente la docena, y que tienen que estar para el próximo lunes sin falta. Si hay que venir en sábado, se viene. O en domingo. No pasa nada. Eso sí, si tienes alguna duda tira de Google, Gerardo, que yo me voy de vacaciones a Cuba. Y Gerardo sonríe. Sonríe al teléfono mientras un cliente lo humilla y lo insulta porque puede, porque paga, y porque Gerardo es un informático de mierda que no sabe nada de márketing y no ha se ha sacado un MBA en Yorstaun, ahí donde el pequeño patriotilla de bigote da ahora sus cursos de jubilata. Sonríe cuando el camarero, con mucha sorna, le pregunta si quiere su Coca-cola light, cuando sabe perfectamente que le da asco. Sonríe cuando uno de sus compeñeros le endilga trabajo que él no tendría que hacer. No pasa nada, él sonríe. Curiosamente, nadie le corresponde con una sonrisa, como le aseguraron que pasaría.

Y diez horas más tarde, en el metro de vuelta a casa, cuando está a punto de llegar a su estación, Gerardo echa mano de su mochila y saca la escopeta de caza de su padre, a la que amorosa y algo distraídamente recortó los cañones anoche, mientras escuchaba al soplapollas de mierda de Peter Pan decir la sandez de Ten un pensamiento feliz y ¡volarás!. La gente del vagón se aparta de él, se oyen gritos, pero Gerardo de Meninges no los oye; sólo piensa en el momento en el que el tren se pare y se abran las puertas. El andén estará lleno, como siempre, de borregos de mierda maleducados e incívicos que intentarán entrar antes de dejar salir, que intentarán sentarse ellos y luego hacerse los locos cuando entre al vagón una embarazada o una vieja o un gordo, que pisarían sin miramientos el cuello de su putísima madre con tal de conseguir un asiento. Pensando en ellos, y en cómo por esta vez y sin que sirva de precendente se van a apartar para dejar salir, aunque sea a tiros, Gerardo sonríe.

Esta vez, de verdad.




Como dirían los Python, and now for something completely different. Si sabéis inglés, tenéis que ver esto: Fear of girls. Para que luego digáis que yo tengo mala leche....

Cumpleaños feliz

Posted on 27-01-2006 at 11:55
...tocarme todos la nariz.

Me acabo de dar cuenta que llevo un año ya dando por culo. Cómo pasa el tiempo cuando uno se divierte, joer.

Sinsentido e Insensibilidad

Posted on 27-01-2006 at 11:38
Me conmueve la preocupación de alguno de vosotros por mi bienestar. Y no estoy siendo irónico ni sarcástico. Gracias, de verdad. Sñif.


Pero por otra parte, no, os habéis confundido. Yo no soy ese pobre hombre de 213 kilos que ha muerto recientemente en Madrid de un infarto, después de que los bomberos lo sacaban de su casa con una grúa para llevarlo al hospital porque se había roto al cadera al caerse al suelo. Yo no peso 213 kilos. Aún.


Además, ya sabéis lo que dicen: bicho malo nunca muere.


Pero mi tardanza en actualizar esta colección de patochadas que algunos llaman blog se debe a otros factores, la mayoría de los cuales os aburrirían hasta las lágrimas, amén de no interesaros, así que no os los cuento. Pero uno de esos factores, ah, uno de esos factores es mucho más interesante.


Recientemente se me ha acusado, por este orden y con poco tiempo de separación, de odiar al mundo y de ser un insensible. Lo de insensible se me ha dicho porque no me he creído el bulo de los gatitos bonsai y, en lugar de enviar a la basura una carta en cadena avisando a la banda de lo hijoputa que es el género humano por meter a gatitos en botellas (joder, si eso fuera lo peor que se nos ocurre este mundo sería maravilloso) y dejarme de gaitas, he respondido al correo diciendo que el tema es un bulo, una mentira, falso. Otra carta en cadena destinada a que la banda responda y mande a todos sus amigos para que éstos a su vez reenvíen a todos sus amigos y tal y cual. Al final, cuando el correo va bien hinchadito de direcciones, los spammers lo recogen y ¡bingo! antes de maúlle un gato tienes la bandeja llena de mierda para que te compres Viagra muy barato, te crezca la polla 30 centímetros, no eyacules hasta tres días después de haber empezado a follar, el niño del primo de un amigo de un vecino se muere de cáncer, y por supuesto un ex-ministro de interior nigeriano que necesita tu ayuda (y tu pasta) para sacar del país una inmensa talegada producto de la caída de la enésima dictadura. En fin, lo de siempre.


(NOTA.- Por si alguno todavía se cree lo de los gatos bonsais, que sepáis que es falso. Un bulo. Una broma. Y con 30 segundos en Google basta para satisfacer la curiosidad.)


Y la carta me la enviaba una antigua amiga. Si hubiera sido de uno de esos contactos inútiles que se almacenan en la agenda, que al cabo del tiempo ya no tienes ni repajolera idea de quién coño son, pues hubiera pasado del asunto. Pero era una amiga. Cierto es que el tono con el que respondí a la carta era un poco seco, pero intentaba transmitir cansancio ante la situación. Además, no es que yo sea más listo que nadie: confieso públicamente que la primera vez que recibí el correo de los gatitos de los cojones sentí cierto resquemor. Pero es que ya es viejo.


En fin, que quizá con no muy buena fortuna pero con toda la corrección del mundo mundial (no dije ni un sólo taco, lo juro mamá!!) expliqué a mi amiga que el tema era más falso que un billete de tres euros. Resultado: soy un insensible.


Claro que, considerando que ésta es la próxima camiseta que quiero de T-Shirt Hell, que ésta por desgracia se me ha quedado vieja y que ésta es la que llevo puesta hoy, pues lo mismo es cierto. A lo mejor es que soy un insensible.


Pero lo de odiar al mundo ya tiene más miga. Porque además, se ha acumulado con la amable lectora que en los comentarios de la entrada anterior me conminaba sin disimulo al suicidio, el otro amable lector que me acusaba de amargado integral y por si eso fuera poco de ignorante por no haber leído al imbécil de Rousseau. Normalmente, las críticas me resbalan, excepto cuando me dan argumentos para seguir dando por culo, pero estas dieron en el blanco. Y me puse a pensar.


¿Soy un amargado terminal? ¿Odio al mundo? ¿JJ (Rousseau, no Benítez) tenía razón y el hombre es bueno por naturaleza? ¿Me corto las venas o me las dejo largas?


Como no soy multimillonario, y debo reconocer que ésa es una de las razones de mi terminal amargura, en lugar de meditar sobre estas profundas cuestiones en un retiro espiritual convenientemente sosegado y Zen, como en una playa de las Bahamas rodeado de daiquiris y putas de lujo; pues he tenido que hacerlo a ratos, mientras lucho contra el sueño o me rindo incondicionalmente a él como todo hijo de vecino en el autobús que me lleva y me trae del laburo. Por eso he tardado tanto. Bueno, por eso y porque tampoco lo he pensado tanto, qué coño. Y aquí están, sin más dilación, las conclusiones de mi chequeo interno.


¿Soy un amargado terminal?. Pues por partes, como diría Jack. Terminal, no. No pienso morirme de amargura. Amargado, he de reconocer que a ratos sí. Suelo amargarme después de bajarme de la báscula, al subir escaleras, al comprar ropa, al ponerme a dieta, al sentirme culpable después de comer (lo que sea), y un largo etcétera que, francamente, ya cansa. Pero es lo que hay.


¿Odio al mundo?. Veamos: ahora mismo hay un mono tramposo y borracho en la Casa Blanca (y no, no hablo de Florentino Pérez); otro gilipollas dice que va a combatir al terrorismo con armas atómicas; esta grandísima zorra no se muere de una puta vez; estos hijos de puta tampoco; estamos mandando el clima a la mierda; los que se comprometieron a no ser malvados se pliegan a la censura con tal de ganar dinero; un loco en Korea tiene armas nucleares; otro loco en Irán las quiere tener; India y Pakistán ya las tienen; cada vez que un tren se retrasa diez minutos ya tengo que oír a algún gilipollas decir que vivimos en el tercer mundo, cuando no tiene ni puta idea de lo que es tener que ir a por agua potable a 50 kilómetros de tu casa; el cine es una mierda; la tele es una bazofia; las tías prefieren estar con tíos que las golpean y, eventualmente, las matan antes que conmigo u otros como yo; el gusto musical del planeta es vergonzante; Vigilantes de la playa es la serie de TV más vista de la historia en todo el planeta, lo que da una idea del nivel cultural e intelectual de la banda a nivel global; hemos sido capaces de un Auschwitz y una Hiroshima y volveremos a hacerlo, no os quepa duda; hay hijos de puta que no predican nada más que odio amparados por una religión que promueve el amor, y no hablo sólo de los musulmanes; han convertido a la profesión que amo en un vertedero de inútiles e incompetentes; una de las constantes de mi universo es que amor = no correspondido; mientras el paro, la sanidad y la vivienda, la vivienda, la vivienda siguen siendo los problemas más acuciantes de este país TODOS nuestros políticos se dedican a deshojar la margarita con soplapolleces como Estatutos, autonomías e insultos; en lugar de cortar de raíz y de una puta vez por todas la especulación inmobiliaria tenemos ministros que velan porque sigamos viviendo muy sanos y por muchos años dejando de fumar, eso sí, en casa de nuestros padres; la banda coge el coche borrachos como cubas y a lo que tiene miedo es a una multa, por Dios, no tienen miedo a matarse o lo que es peor matar a otros; el odio entre unos y otros es cada vez más palpable; seremos racistas hasta el fin de los tiempos, digan lo que digan las encuestas; etc., etc., etc.


Así que la verdad es que no, no odio al mundo. Odio a la puta raza humana. El mundo es precioso.


¿Suicidio?. No, gracias. Además, si algún día decido hacerlo intentaría antes hacer un Guy Fawkes, así que si la diño os enteraréis por la tele.

Matar es fácil

Posted on 05-01-2006 at 13:38
Estamos acostumbrados a ver en las películas y leer en las novelas aquello de que hay que tener arrestos para matar a alguien, hay que ser un monstruo para ser capaz de torturar, etc.

Y una mierda.

Todos nosotros llevamos un asesino dentro. Exactamente igual que todos llevamos dentro a una puta, y lo único que nos diferencia es lo caro que nos vendamos. Pero con suficientes millones en la mesa, todos nos dejamos dar por el culo. Sí, tú también.

Lo que más asco me da de la condición humana es esto: para dejarse humillar, para dejarse dar por el culo, lo que pedimos es dinero. Quieras que no, por muy denigrante que parezca el intercambio, con el dinero obtenido después podríamos hacer cosas útiles, o incluso buenas. O podemos utilizar el dinero para dar después por culo a alguien que se venda más barato que nosotros, y quedarnos con el cambio, y que no pare la rueda.

Pero para matar no pedimos dinero: para matar sólo es necesario saber que no van a castigarnos. O que no van a castigarnos mucho. O que alguien, a quien creemos una autoridad superior, nos da permiso para torturar impunemente.

No me invento nada: en 1962, en la universidad de Yale, el psicólogo Stanley Milgram hizo un pequeño experimento. Escogió a un grupo residentes de New Haven al azar. Los participantes en el experimento se metían de uno en uno con el psicólogo en una habitación sin ventanas, y los sentaba a una mesa con un botón rojo. Según el psicólogo, el botón rojo servía para suministrar descargas de electricidad de intensidad creciente, hasta 450 voltios, a una persona que estaba en la habitación contigua. El psicólogo ordenaba entonces al participante que apretara el botón rojo, que no iba a pasarle nada, que la responsabilidad de los experimentos era suya (del psicólogo) y que el participante estaba libres de problemas. Cuando apretaba el botón, el participante oía los gritos de dolor del electrocutado. Y el psicólogo les decía que lo hicieran otra vez. Y otra. Y otra.

El sesenta y cinco por ciento de los participantes en el experimento no tuvieron problema alguno en electrocutar hasta la muerte a un desconocido, del que no sabían si era culpable, inocente, blanco, negro, amigo o enemigo. Sencillamente, les habían dado permiso para hacerlo.

Por supuesto, las voces eran de un buen actor y allí no se estaba electrocutando a nadie, y al final del experimento se les contaba toda la verdad a los participantes. Pero durante el experimento ellos creían que era real y, ¿sabéis qué? A la mayoría le importaba una mierda. Alguien con uniforme, alguien con autoridad, les dijo que podían torturar y matar sin problemas, sin consecuencias; y se pusieron a ello sin más. Más datos graciosos.

Y ahora nos encontramos con cosas como ésta:



Más en La Vanguardia.

La defensa de estos tres hijos de la grandísima puta dirá lo que quiera, el hijo de puta del padre de uno de ellos dirá que se les fue la mano, pero yo me quedo con la última foto: mientras hay un ser humano rociado con disolvente y envuelto en llamas, uno de los hijos de perra está sonriendo. Con abierto placer. Con evidente contento.

No están locos. No fue una locura repentina, no fue un ataque de rabia: entran, la golpean, los echa, y vuelven. Consiguen engañarla para que vuelva a abrir el cajero, y entonces traen un bote de disolvente, la rocían y la prenden fuego. La premeditación de todo el asunto es evidente. Vuelven con la sana intención de rociarla de disolvente y prenderle fuego. ¿Qué pensaban que pasaría?

No son radicales violentos. No son skins. Son gente normal. Como tú. Como yo. Y, no te engañes, si tú estuvieras sentado en esa mesa, con ese botón delante, lo más probable es que electrocutaras a un desconocido hasta la muerte. Porque te han dicho que no pasa nada. Porque te lo ordena un señor con bata blanca. Sí, .

A ver si espabila la gripe aviar y nos quita a todos de en medio de una puta vez. Vamos sobrando.

Ya te tocará, ya...

Posted on 02-01-2006 at 11:48
En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército fumador, han alcanzado las tropas de la corrección política sus primeros objetivos legales. La Cruzada acaba de empezar.


Y que Dios nos pille confesados.


Primero vinieron a por los judíos,
y no dije nada
por que yo no era judío
Luego vinieron a por los comunistas
y no dije nada
por que yo no era comunista
Luego vinieron a por los sindicatos obreros
y no dije nada
por que no era uno de ellos
Luego vinieron a por mí
y no había nadie para hablar por mí

Bertold Brecht



Actualización 04/01/2006

Para los que os parezca que el poema de Brecht aplicado a la situación actual es exagerado, que sepa que la puritana de la Ministra ya nos prepara otra gran cruzada, esta vez contra el alcohol. Apañaos estamos.

Y no puedo resistirme a copypastear esto de Moncho Alpuente: "Habéis cambiado a la Diosa Razón por la Diosa Salud y todos sufriremos por ello, porque la Salud es la más exigente y autoritaria de las deidades y desde luego resulta totalmente alérgica a la democracia, eso sí, en nombre del bien común. Se puede ser de izquierdas, aunque sea en la intimidad, bajo un Gobierno de derechas o musulmán en un Estado cristiano, pero si el Estado se identifica con la Salud, cualquier oposición a él se identificará con la enfermedad, y todos los opositores serán tratados, desintoxicados o encerrados en clínicas mentales para salvarles de sí mismos, para sanar sus cuerpos y lavar sus mentes, para hacernos a todos más rápidos, más altos, más fuertes y más imbéciles".

Más razón que un santo, oiga. Aquí está el resto del artículo.

Actualización 08/01/2006

Lista de cosas que me joden de la ley en cuestión:

** Convierte en Gestapo a la población, que ahora podrá denunciar a fumadores como los alemanes podían denunciar a judíos en Alemania. Diver, eh?

** Ahora, si en el curro me fumo un cigarrito por la tarde, cuando no hay un sólo funcionario a la vista y sólo quedamos los currantes; y da la puta casualidad de que entra una señora de la limpieza, me puede denunciar. En cambio, si estuviera esnifándome una loncha de cocaína kilométrica, o metiéndome el pico de jaco más grande del mundo, no me podría decir nada. Manda huevos.

** ¿Por qué se persigue al fumador y no al fabricante? ¿Por qué no se mete mano en los ingredientes de los cigarrillos? Ya que estamos, ¿por qué no se ataca a los fabricantes de coches? ¿Por qué no se gravan de forma especial los muy de moda 4x4, que contaminan mucho más que yo?

** Si yo trabajo en una oficina en la que fumamos todos, por ejemplo, ¿por qué coño nos tenemos que ir a fumar a la calle? ¡Si fumamos todos!

** Un yonki tiene derecho a metadona subvencionada y a mí me cuestan un huevo los chicles, parches etc. de nicotina, que por supuesto no va a cubrir la Seguridad Social. La Seguridad Social tampoco va a financiar tratamientos de desintoxicación. ¿Qué pasa, somos adictos pero menos? ¿Adónde coño va entonces el 75% de impuestos de cada cajetilla de tabaco que fumo?

** Ha convertido en proscritos a una parte importante de la población, que seguramente cometerá delitos cada dos por tres.

** Está hecha deprisa y corriendo, sin que realmente se sepa aún cuál es el procedimiento de trámite de las denuncias, sin que se sepa el verdadero alcance de los cambios, sin que se sepa una puta mierda de nada. Es una medida exclusivamente dedicada a ponerse medallitas.

** ¿Por qué les gusta tanto a los gobiernos de supuesta izquierda el prohibir? ¿Éstos dónde coño estaban en Mayo del 68?

Boicot

Posted on 20-12-2005 at 11:04
Boicot. Bonito palabro, últimamente muy de moda entre nacionalistas, no nacionalistas, políticos, comentaristas, futbolistas y, en general, todo Dios.

Y está de moda, claro, porque nos vuelve a sumir en el impresionante bilateralismo de este país de mierda. En este puto terruño, o eres negro o eres blanco. Los grises no valen. En esta España de los cojones, o eres del Madrid o eres del Barcelona, nacionalista o españolista, progre o facha. Y, por supuesto, el ser de una opción excluye completamente a la otra, y los de enfrente deben eliminarse. Lo que en este país entendemos por diálogo no son más que monólogos a voces. Decimos lo nuestro, nos callamos y cuando el de enfrente está hablando no lo escuchamos, sencillamente esperamos a que tome aire para meter baza, abundando en lo que ya hemos dicho, sin que el parlamento del otro nos haya afectado lo más mínimo. Nos ha resbalado, literalmente.





Y en medio de la gresca de cada día, en medio de ese inmenso patio de vecinos repleto de verduleras que es la escena pública de este país, uno de los temas favoritos en estos momentos es el puñetero Estatut(o). Los catalanes o sus políticos se han dado cuenta de que a los españoles nos huele el sobaco y no quiere compartir el ascensor con nosotros. Pero es que tampoco quieren subir escaleras, lo que quieren es un ascensor para ellos solos, pagado entre todos. Más o menos.

Y la respuesta popular (y me refiero al pueblo, a la gente, a tí y a mí, no a cierto partido político) ha sido un boicot. En este caso, y teniendo en cuenta la cercanía de las putas navidades, ha tomado forma el boicot contra los cavas y otros productos catalanes. Pero estas cosas no surgen espontáneamente como las pelusas del ombligo. Salen de algún sitio, alguien las promueve. Abres un día el correo, y plas, te encuentras con una lista de productos que no debes comprar si eres un buen español. Productos catalanes, o vascos, o gallegos, aunque de este último no tengo noticias ya veréis cómo no tardará.

Y es algo que ya ni me cabrea, sino que me entristece. Profundamente. Porque es otro ejemplo de que en esta comunidad de vecinos no interesa que pongamos manos a la obra para arreglar las goteras, sino que nos pongamos a gritar como locos unos contra otros para ver quién tuvo la culpa de que aparecieran las goteras en primer lugar. Y mientras ponemos a parir al otro lado y ensalzamos el nuestro, las goteras siguen goteando.

Si los catalanes quieren ser independientes, lo serán. Y lo mismo vale para los gallegos, los vascos y los de Fuenlabrada. Más tarde o más temprano, lo serán. No hay vuelta de hoja. Lo que no entiendo es ese afán de querer que permanezca a nuestro lado alguien que no quiere estar. Lo que no entiendo es el increíble esfuerzo de políticos y prensa por centralizar la vida política de este país en una cuestión tan trivial: arreglen el tema de la vivienda, la inseguridad, el paro, la justicia, la sanidad, los transportes, las carreteras, y los demás temas que nos toca vivir a los ciudadanos, señores políticos, y déjense de hostias. Y si los catalanes quieren tener himno, constitución, selección de fútbol y concursar en Eurovisión por separado, pues adelante con los faroles.

Y a tí, españolito de a pie que lees este vómito, te puedo decir tres cuartas partes de lo mismo. No comprarás cava catalán estas navidades porque los catalanes son unos cabrones que quieren ir por su lado, y eso no se puede consentir, por Dios y por la virgen. Y seguirás feliz de la vida, pensando que eres un patriota, cuando lo que eres es gilipollas. Te han vuelto a chulear, presumiblemente alguna empresa francesa que es la creadora del boicot patriótico en contra del cava catalán.

Porque, ojo, no creo que los boicot sean malos per se. Todo lo contrario, creo que son un arma excelente, y de las pocas que nos quedan para dar por culo a los poderosos. Pero los usamos fatal, coño. ¿Ejemplos? A patadas.

Sabemos de sobra que la marca Nike (conste que digo Nike, pero que podría decir Adidas, Reebok, etc.) utiliza mano de obra infantil en países subdesarrollados de Asia para hacer zapatillas, ropa y balones, por ejemplo. Sabemos de sobra que esos niños, que deberían estar en una escuela en lugar de trabajando como mulas 12 horas diarias, están muy mal pagados. Si por lo menos eso sirviera para que las zapatillas, ropa y balones Nike fueran muy baratos, pues al menos podríamos asumir la monstruosidad en propio beneficio: esto está hecho por niños que deberían estar en la escuela, pero al menos por eso me salen tiradas de precio, y los niños que se jodan. Que se reencarnen como noruegos en el próximo ciclo kármico, y mientras tanto ajo, agua y resina. Pero es que no. Es que las zapatillas que Nike fabrica en Vietnam pagando un sueldo miserable a niños (niños, joder!!!) cuestan un puto ojo de la cara. Un riñón. Una pasta. Ojo de la cara, riñón y pasta que soltamos tan alegremente, porque coño, son unas Nike, son muy molonas, y si las llevo puestas soy un triunfador, un deportista, un nuevo Beckham. Si Beckham se las pone, por algo será.

Sí, gilipollas, sí. Si Beckham se las pone, por algo será: por la pasta que le suelta Nike por hacerlo. Que sale de fabricar algo a precio de mierda y vendértelo a tí a precio de oro, tonto del culo.

Sabemos todo esto de sobra, no estoy descubriendo América. Y nos la pela. Y ahora, cierra la ojos un momento, e imagínate que el director de Nike recibe una carta en la que le avisa que o manda la globalización a tomar por culo o el mundo le va a joder. El director de Nike se descojona y tira la carta. Y durante los dos meses siguientes Nike no vende absolutamente nada en todo el mundo. Ni una sola zapatilla, ni un sólo chándal, ni un sólo balón. Ni un mísero cordón de zapatilla. Nada. Nothing. Zilch. Cero. A lo mejor el descojono del director de Nike se terminaba de raíz.

Hace unos meses cerró la última fábrica de Levi's en Estados Unidos. Los pantalones vaqueros por excelencia, ese símbolo de los US of A, se fabrican ahora en otras partes del mundo, lugares en los que los obreros cobran menos. Según la marca, es para que los pantalones sigan siendo competitivos. ¿Significa eso que los Levi's son ahora más baratos? No. Significa que Levi's gana más dinero que antes. Si los yankees hubieran dejado de comprar pantalones de esa marca en el mismo momento en el que la última fábrica echó el cierre, pues a lo mejor no se hubieran ido.

Y etcétera. El boicot es una auténtica bomba nuclear, pero jamás aprendermos a utilizarlo. Y así nos va, claro. Como siempre.

Positivismo

Posted on 14-12-2005 at 16:13
OK. Uno de mis amables lectores me ha recomendado recientemente, merced a un amable y bienintencionado comentario en la entrada anterior, que lo supere y comience a hablar de otras cosas. Qué coño, tiene razón. Al fin y al cabo, no es culpa de nadie que yo esté gordo (y si hay que buscar culpables, yo soy el principal y único sospechoso) y el público está cansado de historias tristes, de neuras y de paranoias varias. Vamos, que tampoco es para tanto: no es como si no tuviera donde caerme muerto, no es como si me hubieran maltratado o abusado de mí en mi infancia, etc. El público demanda otra cosa, y ya se sabe que un blogger se debe a su público.

Nada. A partir de hoy, historias felices. Cambio el diseño del blog, que a partir de ahora tendrá un fondo rosa e imágenes de mariposas y gatitos, cambio el chip de mi cabeza, salgo a tomar el aire más a menudo (como recomendaba otro ínclito lector en otro estimable comentario), y en general intento no pensar tanto en mis problemas.

Lo malo es que veo algún problema en esto. Pequeño, nada que no pueda arreglarse, pero problema al fin y al cabo. Veamos....

Cuando vaya a tomar algo con unos amigos a un bar y las sillas tengan brazos, seguramente no cabré dentro. Tengo dos soluciones para esto: siempre puedo decir "Hmmm, que sillas tan pequeñas tienen en este local" o ir por ahí con una motosierra portátil y eliminar los brazos de la silla. Como esto último es poco práctico y muy dado a tentaciones que terminarían con mis lorzas (perdón, mis huesos) en la cárcel, escogeré la primera opción.

La próxima vez que alguna fémina rechace mis avances (qué fémina, jaja, qué avances, jaja; puedo oír a mi subconsciente); en lugar de pensar que es una zorra que se guía exclusivamente por el físico, pensaré sencillamente que es frígida. O que está en claro desacuerdo con mi opinión sobre la hermenéutica del berberecho salvaje, lo cual lógicamente impide que tengamos cualquier tipo de contacto físico. Será eso.

Cuando vaya a comprar ropa tendré que pensar que soy Gulliver en Lilliput. Aunque creo que ese sentimiento lo tiene bastante gente en las tiendas de ropa.

Cuando ande por la calle y empiece a resollar sin aliento por haber andado a paso de tortuga cincuenta metros, tendré que imaginarme con mucha fuerza que he ido corriendo como un loco unos 42 kilómetros. Espero no morirme como el tío del Marathon original.

Igual que la motosierra, tendré que ir por la calle con una niveladora, para esas inoportunas cuestas.

Claro que, ahora que lo pienso con detenimiento, todo este buen rollo positivista no va a poder ser. Primero, tendría que eliminar los espejos de todo mi entorno, para no tener que ver la cruda realidad:



Sí, ése soy yo. O como diría la canción, yo soy ésa: esa cantidad ingente de carne. Lo malo es que perder los espejos es el primer paso hacia una higiene personal inexistente, y francamente, es lo que me faltaba.

Y hay otro pequeño pero que me impediría seguir con el positivismo, las flores y los pajaritos. Tendría que amputarme las piernas más o menos de rodillas para abajo para no tener que ver esto otro:



Sí, ése es mi pie izquierdo, no el de Daniel Day-Lewis. Lo cual nos lleva al problema número uno: ¿hay sillas de ruedas sin brazos? O, en su defecto, ¿hay sillas de ruedas tamaño king-size? Como creo que la respuesta es no, voy a tener que quedarme como estaba y seguir escribiendo en este modesto espacio lo que a mí
ME SALGA DE LOS COJONES,
le guste a mis lectores o no.

Y al que no, ya sabe dónde está la puerta.

Verdadera anécdota falsa

Posted on 14-11-2005 at 18:32
El Gordo de mierda tuvo, hace mucho mucho tiempo, una Novia. La Novia en cuestión tenía los cojones más grandes que el mismo Gordo, lo cual de áquella no era tan difícil. Claro que de aquella el Gordo no estaba gordo, y era una persona muy distinta a como es ahora. Pero eso ya no es que sea otra historia, niños y niñas, es que es otro jodido volumen.

El caso es que el entonces delgado engordó, y como decía la canción, cuando la grasa entra por la boca el amor se va a tomar por el culo. Pero antes de que eso pasara, antes de que la Novia del ahora Gordo se cansara y lo mandara a paseo, pudo haber tenido lugar esta sabrosa y falsa anécdota.

La Novia quedó con uno de sus múltiples ex-novios, a tomar un café. Éste en concreto era el Facha soplapollas, lo que no lo hacía mejor ni peor que otros de los ex del amplio muestrario disponible, como el Lolailo maltratador, el Bakala acosador o el Pijo bastardo. Simplemente diferente. El caso es que el Facha soplapollas, en un momento como cualquier otro, soltó la pregunta:

"¿Qué hace una tía tan buena como tú con un gordo como ése?", dijo el Facha.

La Novia dio un trago a su café y se quedó mirando al Facha con su mejor sonrisa enigmática. Ella estaba convencida de que era un remedo más que aceptable de la Mona Lisa, pero si le hubiéseis preguntado al Gordo en pleno ataque de sinceridad etílica y sin la Novia delante, éste os hubiera dicho que más bien parecía la confusa sonrisa de una cajera del Carrefour que se ha dado cuenta de que el tanga le está apretando la pepita un pelín en exceso.

El caso es que, media sonrisa por delante, y tomándose su tiempo, la Novia le replicó al Facha:

"Porque es mucho más inteligente que tú, mucho mejor persona, gana una pasta que te cagas y se gasta un rabo de impresión. Además, sabe usarlo". Y otro sorbo al café, no sin antes hacerle unos morritos de lo más sugerentes al Facha.

El Facha, habiendo dado muchas patadas en los huevos, sabái reconocer una en cuanto la recibía. Aunque hubiese sido verbal, así que cambió rápidamente de tema y no volvió a por arroz, no fuera a ser que se llevara un par de arrobas.

El caso es que la Novia se pasó, quizás en un afán innecesario de impresionar al Facha.

Ahora gano bastante más pasta que antes.

Una bronca (con amor) a los postres

Posted on 09-11-2005 at 15:33
Ayer estuve de cena con los amigos. Tengo cuatro amigos (de los que se pueden calificar como tal, y en mayúsculas y como queráis) que se pueden dividir en dos parejas, ya que entre ellos lo son. Resulta que empezaron a salir en el mismo mes de noviembre, con años de diferencia entre ellos, pero celebran sus aniversarios juntos. Y me invitan a que cene con ellos, a pesar de ser el número primo de la reunión, el número cinco, la variable no resuelta. Pero somos amigos. Se turnan en pagar año tras año, y no me dejan pagar nunca, habiendo establecido el compromiso de que yo pagaré la cena cuando seamos seis.

Además este año hay mucho que celebrar: una de las parejas (y, como me recordaron anoche, dos es también un número primo) se ha convertido en un trío. Y no, no es porque uno de ellos haya desarrollado un repentino gusto biseual ni hayan decidido incorporar a nadie a su cama, mesa y relación. Es una razón mucho más simple y mucho más hermosa: han tenido un hijo.

La cena transcurrió sin mayores incidentes: los que hacía algún tiempo que no nos veíamos nos dimos novedades, nos quejamos de nuestros trabajos y el insoportable stress que acarrean, nos contamos nuestras últimas adquisiciones de frikadas legales e ilegales y por último, y como no podía ser de otra manera, nos dedicamos a arreglar el mundo: política y más política.

En fin, el caso es que después nos fuimos a tomar algo, aprovechando que hoy es fiesta donde trabajamos pero no donde vivimos. Y teniendo en cuenta que el vino de la cena era bueno y entraba bien, una de mis amigas que andaba algo achispada decidió tomar el toro por los cuernos y echarme la bronca que ya habían decidido entre los cuatro que me merecía pero que no habían tenido oportunidad de echarme.

Resumiendo: que querían que dejara de fumar y adelgazara, porque tenían miedo de que al paso que voy no dure más de diez años, y eso con cálculos optimistas. Y que querían que fuese un tío político para sus hijos, para los que han llegado y los que vendrán, y que egoístamente (según su propio argumento) no quieren tener que enterrarme antes de tiempo. Quieren que esté con ellos, y para ellos, durante muchos años más.

Coincideréis conmigo en que el tema de la bronca es poco menos que delicado. Que tengo que adelgazar es algo que nadie discute. Que si sigo como hasta ahora voy derecho a la tumba es algo que yo tenía muy claro hasta ahora. Pero nunca había pensado en ellos. Que tus amigos te echen una bronca por tu bien siempre es algo que es más o menos sencillo ignorar. Ejemplo: soy un manirroto (es que tengo todas las virtudes del mundo, ¿eh?) y casi siempre me llevo alguna regañina por ello. Pero como siempre son "por tu bien", "porque te tienes que comprar un piso", son más fáciles de ignorar. Yo sé que será por mi bien y que me tengo que comprar un piso y todo lo que ellos quieran, pero en el momento soy más feliz comprándome esto y esto. Por eso son más fáciles de ignorar, porque el hecho de que yo no me compre un piso me atañe a mí, no a los demás. No hace mal a nadie que siga viviendo en casa de mis padres.

Pero si me da un infarto y me quedo en el sitio porque me sobran 70 kilos y no puedo subir ni un escalón, mis amigos se quedarán sin mí. Y eso les jodería. Es algo que evidentemente uno sabe; pero lo sabe de forma intelectual, en el cerebro. Tienen que decírtelo, y tienen que decírtelo con lágrimas en los ojos, para que te des cuenta, para que lo sepan tus tripas, tu corazón y no tu cerebro.

Así que no me queda más remedio que intentarlo. Deseadme suerte. O no.

Test político

Posted on 21-09-2005 at 10:25
Supongo que este sorprenderá a algunos. Ojo, el liberal que se menciona aquí es en el sentido estadounidense, en el verdadero sentido de liberal; no se refiere a la inmoral apropiación del término que Fedeguico y otros libertarios han hecho...

You are a

Social Liberal
(86% permissive)

and an...

Economic Liberal
(5% permissive)

You are best described as a:

Socialist




Link: The Politics Test on Ok Cupid

Posted on 14-09-2005 at 16:05
En ocasiones, hago una parte del trayecto de vuelta del trabajo a casa en coche. Un compañero al que le pilla de camino nos acerca a mí y a otro compañero a la estación de autobuses. El otro día ibamos en coche los tres, volviendo de currar, y al ver que tenía la mirada perdida en cierta dirección uno de mis compañeros me dijo:

"¿A cuál miras? ¿A la de los pantalones rojos o a la de la camiseta verde?"

Y cuando lo dijo me di cuenta de que, efectivamente, había una chica con unos pantalones rojos, y un buen culo dentro; y otra con una camiseta verde, y un culo más que aceptable debajo. Pero mi compañero se equivocaba. Yo estaba mirando al chico rubio de los pantalones azules piratas.

No, no es lo que pensáis. A pesar de la foto, y a pesar de lo dicho, esto no es una salida de armario cibernética. Soy estrictamente heterosexual, y eso no va a cambiar. Pero sí, sí que estaba mirando al chico de los pantalones azules. Y es que sí, de vez en cuando miro a otros hombres, gente que me encuentro por la calle, o en el metro, o modelos o actores. Y no, no es porque tenga ningún tipo de deseo hacia ellos: mi deseo es ser como ellos. En otras palabras, la cantidad de puta envidia que me genera el verlos.

Me considero capaz, al contrario que la mayoría de los hombres heterosexuales, de opinar sobre belleza masculina. No me avergüenzo de ello: yo tengo perfectamente clara mi sexualidad, y me la suda muy mucho lo que pueda pensar alguien si opino que Brad Pitt (por ejemplo) es un tío muy, muy guapo. Lo es. Y como creo que ese particular ya ha quedado claro, vamos a lo que importa. La envidia.

Como muchos de vosotros sin duda sabréis, se llama oxímoron a la combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, como silencio atronador. Se ha hecho muy famoso entre los hippie-progres el decir que inteligencia militar es un oxímoron, y no estoy de acuerdo, a pesar de los esfuerzos de algunos por desdecirme. Me parece mucho más contradictorio música militar que lo anterior, por ejemplo.

El plomizo párrafo anterior viene, además de que este blog sirva para que aprendáis algo más que insultos, para presentaros el mayor oxímoron del mundo: envidia sana. Eso no existe. O por lo menos, yo no lo conozco. Para mí sólo existe una clase de envidia: la verde, la que te hace querer que el objeto de tu envidia sufra todos los males del mundo por cabrón asqueroso y tener lo que tú no puedes tener. O lo que no tienes los huevos a conseguir. O lo que en el fondo no quieres tener. Para mí sólo existe la envidia asesina.

Y eso sentía yo al ver los tobillos del tipo de los pantalones azules el otro día. Mis propios tobillos, que no desentonarían en dos de las cuatro patas de un elefante africano excepto en el color, son repulsivos en comparación. Por no mencionar el resto, claro. Así que cuantas más ganas de ser (físicamente) como alguien tengo, más guapo es. Es la norma que uso para emitir juicios de valor sobre la belleza masculina, y de momento me funciona. Mis amigas (las tres) suelen coincidir conmigo en dichos juicios.

Y ojo, que si el tio se lo curra no tengo nada que decir. Si es uno de estos machacados en gimnasio, como el de la foto, me callo como un putas. Yo también supongo que podría sacar un par de horas todos los días a ir al gimnasio, si no fuera porque entre transportes y trabajo estoy más de catorce horas al día fuera de mi casa y porque soy un vago redomado. Unos se machacan el cuerpo, otros la mente, y otros nos la machacamos. Nada más que añadir (bueno, sí, pero ahora voy). Lo que más envidia me dan son gente como uno de mis amigos, que no hace más ejercicio que cambiar de canal la tele, opina que correr es de cobardes, come más que yo y no engorda un puto gramo. Metabolismo, lo llaman. Es una lotería, dicen. Putada supina, en mi opinión. Ya hablaremos el Altísimo y yo cuando la diñe, si el resulta que el muy cabronazo existe y se digna a que le diga cuatro cositas.

Pero ya que estamos con lo que estamos, hablemos de gimnasios. Todo el mundo conoce los gimnasios, y en esta época de las apariencias, muchos y muchas los conocen de primera mano. Y existe gente que encuentra divertida la absurda y continua repetición de movimientos pesa para arriba pesa para abajo, o que disfruta sufriendo y machacándose el cuerpo, como les gusta decir. No pain no gain y todas esas memeces. Además, dicen que es un sitio en el que, además de conocerte mejor a tí mismo, conoces a más gente.

Ya.

Permitidme que os presente los gimnasios desde mi particular óptica. Y hablo con conocimiento, porque he estado en muchos.

Llegas a preguntar en información y una tía habitualmente muy mona te mira de arriba a abajo y decide de antemano qué es lo que vienes a hacer: musculación para bajar peso. Y te lo suelta con retintín, como el camarero que te pregunta con el mismo retintín que si quieres la coca-cola light, el muy gilipollas. Y a tí te dan ganas de responderle que no, que vienes a apuntarte a sevillanas, a ver la cara que se le pone a la soplagaitas. Pero, humillado ante los póster de Mr. Universo y deseoso de tirarte a la del póster de al lado, alentado por el deseo de perder 150 kilos y que la recepcionista se introduzca el retintín analmente junto con un cardo de 50 centímetros y lleno de espíritu emprendedor y optimista, respondes humildemente que sí, que vienes a hacer pesas para perder peso. Que no es que lo pierdas, ésa es otra, lo tienes que tirar como el lastre o quemarlo como la leña, ya me gustaría a mí perder peso sin darme cuenta como el que pierde la cartera, pero no hay manera.

Bueno, pues te metes a esa sala de tortura inquisitorial moderna ominosamente llamada sala de aparatos, plenamente equipado con tus pantalones de chándal talla King Africa y tu sudadera, todo de manga larga, claro. Enseñar chichas, las justas. Empiezas a ver a la gente que te rodea (e intentas no advertir la cara de asco con la que te están mirando a tí) y te acercas humildemente al monitor. Llegas, le explicas tu problema (para lo cual no hace falta que digas mucho, la verdad) y te dice: "Vale, primero vamos a ponerte una tabla de ejercicios suavecita para que te pongas a tono las primeras semanas y luego te vamos dando un plan personalizado". Te endilga la tabla, que generalmente consiste en una hoja cutre fotocopiada y plastificada, y hala! Te deja que vayas haciendo a tu bola.

Y empiezas a darte cuenta de lo que te rodea: las dos salchichas hinchadas de músculo y venas que tienes a la izquierda, por ejemplo. Mientras uno está tumbado levantado unas pesas más grandes que tu culo (cosa que hasta ahora creías imposible) y que tiene pinta de que van a reventarle todas las venas por pura presión, el otro está dándole estentóreos gritos de ánimo como si su vocación en esta vida fuera ser sargento de Marines. Delante a una con unas mallas que está muy buena, pero que tiene una pinta de cajera del Pryca fan de Camela que no puede con ella. Y además te mira con cara de asco, y ni siquiera disimula, la muy hija de puta. Y a la derecha a uno delgado, pero con los músculos marcados como un bailarín, que es más o menos lo que te gustaría tener, pero que levanta pesas y se toca al mismo tiempo como si estuviera a punto de un orgasmo más escandaloso que el de Sally en la cafetería. Joder. Y piensas que si ésta es la gente que se puede conocer en un gimnasio, virgencita, que me quede como estoy.

El caso es que consigues concentrarte y ponerte a hacer bicicleta, intentando olvidarte de cómo debe desbordarse tu trasero por todas partes de la mierda del sillín, o como te duele el mismo después de cinco minutos montado. O escalones. O cinta de correr. O remo, si cabes en la silla y luego puedes volver a levantarte. O ese trasto infernal en el que te tienes que elevar unos centímetros del suelo y, apoyado en los codos, levantar las rodillas hasta que den con el pecho. Juas. Si ya sólo montarte en el engendro te ha costado un triunfo, el levantar las piernas (que objetivamente deben pesar 35 kilos cada una, y subjetivamente cuatro toneladas) dos centímetros es Misión: Imposible. Pero sin musiquita ni gafas chulas. O lo de levantarse a pulso por encima de una barra, o lo que es lo mismo pretender que los músculos de los brazos, que a lo largo del día sólo se ejercitan al mover el ratón, levanten toda tu sebácea masa corporal a puro huevo. Y nunca falta el gilipollas bienintencionado que te dice: "Hazlo con las palmas hacia dentro, que es más fácil". Si quieres hacerme un favor, gilipollas, tráeme una carretilla elevadora o cierra el pico.

Y lo más gracioso de todo es que el monitor ha desaparecido. Oh, sí, está en la sala, claro; cuando no está en recepción ligando con la recepcionista. Pero siempre, curiosamente, está ayudando a los que ya llevan años apuntados al gimnasio dándole a la pesa y son los que menos necesitan consejos, ánimos o ayuda. A tí con darte la hojita ya ha cumplido.

Y luego están los espejos: los omnipresentes espejos. Esos que sirven, en teoría, para ver cómo haces los ejercicios y corregir malas posturas. Y una mierda. Ante todo, llevo cinco minutos haciendo ejercicios y posturitas que, per se, son antinaturales; así que sin ayuda no sabría distinguir una mala postura de una mofeta muerta. Para lo que sirven los espejos, aunque ningún monitor o cliente de gimnasio lo admita, es para alimentar un nada disimulado narcisismo. No hay más que ver las caras que ponen los musculitos cuando levantan mancuernas, o tiran de cuerdas o aprietan barras. Se ponen cachondos a sí mismos, y no lo pueden disimular. El problema es que los que vamos porque realmente nos hace falta no tenemos ninguna gana de que algo nos recuerde implacablemente lo lejos, lo rematadamente lejos, que estamos de nuestro modesto objetivo. Y cuando el espejo te susurra lindezas como lo tuyo no es barriga, macho, lo tuyo es el Monte Fuji tumbado, ¿eso es tu culo o es un saco con gatos peleándose?, o a ti para el carnet te tuvieron que hacer una foto aérea, ¿no?, pues es muy difícil mantener el optimismo.

Al peo todos. Me compro unas pesas en el Decathlon y hago el ridi en mi casa, que sólo me ve mi gato.

Las comparaciones...

Posted on 02-09-2005 at 10:28

Todo se desmorona; no resiste el pilar;
La anarquía se adueña del mundo entero,
La marea sanguinolenta se ha desatado, y en todas partes
La ceremonia de la inocencia es ahogada;
Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores
Estan llenos de energía apasionada.

William Butler Yeats



...son siempre odiosas. Pero en el centro de Europa tenemos inundaciones todos los años y no pasan estas cosas.

¿Qué coño le pasa a esta gente?

Si esto pasara en España, por supuesto que habría mucha gente dedicada al pillaje. Ya no sólo por cuestiones de sacar pasta, robar joyas o dinero aprovechando aquello de a río revuelto... (y nunca mejor dicho); sino también para robar artículos de primera necesidad para la superviviencia que están muertos de asco en un farmacia, por ejemplo, y que en esas situaciones se necesitan y se cogen. Y punto. Y por supuesto que también habría mucha gente que, a pesar de que la sociedad deriva hacía el caos (llamar a eso anarquía es no tener ni puta idea de lo que significa la anarquía, señores periodistas); ellos siguen respetuosos con las leyes y las normas cívicas y no robarían, ni matarían, ni violarían. Exactamente igual que tiene que haber mucha gente respetuosa con las leyes ahora mismo, atrapada en medio de ese caos de pesadilla.

Pero si esto pasara en España, pongamos por caso que el Manzanares se desborda y se inunda Madrid, pues la gente entraría en los supermercados a robar comida, en las farmacias a robar medicinas y en el Corte Inglés a saquear lo que pudiera. Pero no podrían, y ésta es la diferencia fundamental, entrar en un Wal-Mart como Pedro por su casa y salir de allí armados hasta los dientes. Y no hablamos de escopetas de caza, que aquí en Madrid también se podrían conseguir unas cuantas, estamos hablando además de fusiles de asalto de tiro automático como AK-47 o M-16, carabinas AR-15, rifles de francotirador Weatherby y demás trastos serios de matar. Y entonces, cuando llega la policía o la Guardia Nacional (la que no está distraída en Irak, claro) a rescatarles y ellos los reciben a tiros, porque a mucha gente el estado actual de caos les conviene muy mucho: ahora son alguien, cuando en una sociedad ordenada no serían más que paletos de mierda, white trash sin esperanzas ni futuro. Ahora, por arte de birlibirloque se han convertido en auténticos señores de la guerra, al más puro estilo talibán. Y quieren prolongar la fiesta lo más que puedan.

Los (pocos) que leen este blog y me conocen saben que no soy un integrante más de esa corriente de opinión tan europea (tan francesa, en realidad), tan de moda entre cierta izquierda de antiamericanismo. Antes al contrario, admiro mucho las grandes cualidades que tienen como país y como pueblo. Pero, como todo en esta vida, también tienen cosas muy malas. Y una de ellas, qué casualidad, ha vuelto a darles en los mismos dientes.

Y uno se pregunta cuántos muertos más harán falta, cuantos más francotiradores en Washington, cuántos más Columbines, cuantos más McVeys harán falta para que se den cuenta que la famosa Segunda Enmienda de su hermosa Constitución (y no, no estoy siendo irónico): Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas es una enmienda obsoleta, está obsoleta, fue establecida por un grupo de revolucionarios que tenían miedo de volver a ser subyugados y que lo que establece es el derecho del pueblo a formar milicias y a derrocar a un Gobierno tiránico, por la fuerza de las armas si es necesario; no establece el derecho de cualquiera a tener cualquier tipo de arma y disparar a representantes del Gobierno Federal que vienen, teóricamente, a ayudalo a uno cuando está en apuros.

Lo malo del género humano es que sólo espabila a bofetones: en Europa estuvimos partiéndonos la cara año sí y año todos contra todos durante toda nuestra historia, hasta que sufrimos en nuestras carnes una guerra tan brutal, tan devastadora que se nos quitaron las ganas por una (espero) buena temporada. Y quizás algo así es lo que les haga falta a los norteamericanos para ir espabilando, y darse cuenta de lo que conlleva el negocio de las armas.

[Nota: el mismo cuento se nos puede aplicar a nosotros, los educados europeos, claro. ¿Cuántos muertos en carretera harán falta para que respetemos las normas? ¿Será necesaria una auténtica masacre en las carreteras para que espabilemos?]

Lo malo de este tipo de lecciones es que, por reglas generales, siempre pillamos cacho los mismos: los de abajo. Si por una vez fueran los gobernantes los que estuvieran aquejados directamente por alguna de estas desgracias, otro gallo nos cantaría. Si en lugar de en el Instituto de Columbine en Littleton, Colorado (o en cualquier otra masacre de instituto futuro en Shittyville, Oklahoma); los 15 muertos y 24 heridos fueran de la Hardvard School, o de Cornell, o Princeton o Yale o cualquier otra universidad de la Ivy League; y en lugar de ser hijos de John Doe o Joe Nobody fueran hijos de jueces, abogados y senadores ya veríamos qué pronto se regularían ciertas cosas. Si los norteamericanos que mueren todos los días en Irak fueran hijos de jueces, abogados o senadores, ya veríamos qué pronto cambiarían ciertas cosas.

Ejemplo práctico: todos los miembros del gobierno del señor Bush, todos ellos muy neocon, muy patriotas y muy religiosos, estaban furibundamente en contra del matrimonio entre homosexuales. ¿Todos? ¡No! Un tal Dick Cheney, a la sazón ni más ni menos que vice presidente, y al que no se puede precisamente acusar de liberal o de izquierdista, estuvo en desacuerdo con Bush cuando este proponía nada menos que una enmienda constitucional para prohibir los matrimonios entre gente del mismo sexo. ¿La razón? Cheney tiene una hija lesbiana.

Si una de las hijas de Bush fuera lesbiana militante, la otra estuviera en el corredor de la muerte de una prisión en el estado del hermanísimo Jeb, Florida, esperando su ejecución, si el hijo del presidente del Tribunal Supremo fuera herido de muerte por un compañero en una matanza de instituto, si los hijos de cincuenta senadores fueran reventados en pedazos en su Humvee cuando apatrullaban Basora, pues otro gallo nos cantaría. Vamos, lo mismo que si Ruiz-Gallardón tuviera que coger la RENFE todas la mañanas para ir a trabajar: veríais que bien funcionarían los trenes a los tres días.

Pues eso: a ver si dentro de tres semanas el Big One revienta Los Angeles en mil pedazos y la Guardia Nacional tiene que entrar con tanques porque los residentes les reciben con morteros. A ver si por esas espabilan. Y el verano que viene, otros siete huracanes como Katrina, a ver si Mr. Bush y su caterva neo-con siguen negando la evidencia del cambio climático.

En ocasiones, ¿te ves con muertos?

Posted on 30-08-2005 at 17:00
Todos los que llevamos más de cinco minutos en este mundo sabemos una verdad impepinable: hay gente para todo. En todos los ámbitos.

Hay gente a la que le gusta Alejandro Sanz, la telebazofia, los mentirosos, esa plasta de sesos de alienígena reventados más comunmente conocidos como espinacas, los encierros, Lars von Trier, los toros, los lavados de cerebro en masa, los cuernos, las tetas pequeñas, Jennifer jalagranputa López, el fútbol, Los Camela, conducir, El Código da Vinci, Harry Potter, Linux, los sudokus, Sin City, que los timen, Benidorm, la tortura, Antena 3, los esclavistas, y un sinfín de personas, empresas, causas y demás cosas que no comparto. Pero que, en contadas ocasiones, puedo comprender. Incluso si me apuráis mucho, mucho, hasta respetar.

Y si hablamos de sexo, la variedad de cosas que gustan a la banda crece exponencialmente: hay gente a la que le pone que los defequen encima, gente a la que le gusta hacérselo con su perro o con su gato, caballo, pony o cocodrilo, gente a la que le pone que lo torturen o torturar, o les ponen las esposas, o sólo las mujeres de los demás (que no es lo mismo que lo anterior), o les pone hacerlo en público, o hacerlo con mucha gente a la vez, o hacérselo con su madre, su padre, su hija, o su tía abuela la de Móstoles. Incluso hay gente a la que le pone hacérselo con gente muerta.

Todo lo cual, igual que lo de los gustos, es muy respetable siempre y cuando se cumplan dos reglas básicas: el contrario sea adulto y consienta. Reglas de obligado pero difícil cumplimiento en el caso de pederastas, zoofílicos/as y necrófilos/as, por ejemplo.

Pero bueno, no voy a meterme en según qué berenjenales en este momento. No va de eso el vómito de hoy.

Lo que me resulta curioso de todo esto es que, habiendo establecido a satisfacción que, realmente, hay gente para todo, se echa de menos una perversión sexual. A falta de nombre más científico vamos a denominarla gordofilia. Bueno, en realidad existe (lo que viene a demostrar una vez más la validez de nuestro axioma inicial) pero al parecer es una desviación sexual que prácticamente se da sólo entre hombres. Y, lo siento mucho, pero paso. En mi caso particular serían dos perversiones por el precio de una, y si tengo que hacerme homosexual para poder ligar, me quedo con mi vicio de onanismo y santas y benditas Pascuas. Sin ánimo de ofender, que no tengo nada en contra de los maricas.

Es decir, que de lo que me estoy quejando no es de que no exista una atracción sexual hacia los gordos de mierda como genotipo, que existe; sino de que las aquejadas de la desviación no sean el 75% de la población femenina mundial. Lo que me resulta curioso es que existan féminas que prefieren hacérselo con un torturador, o con un cadáver, o con un asesino, antes que conmigo o con otros como yo. Puedo entender que me consideren más feo que a un cadáver, pero que realmente prefieran montárselo con un criador de malvas hiere mi ya maltrecho ego hasta extremos inconcebibles.

Sin (ton ni son) City

Posted on 21-08-2005 at 03:08
A Frank Miller le pasa, en parte, como a los Valium. O como a los polvos. O como a los helados. O como a cualquier otra cosa.

Te tomas/echas/comes uno y mola, te relajas y tal. Te tomas quince de golpe y te tienen que llevar al hospital, o te haces monje franciscano o no vuelves a comer nada frío en el resto de tu vida.

Y con Sin City, y Frank Miller en general, es lo mismo: cansa. Agota. Abruma. En Sin City todo el mundo es más chulo que un ocho y más duro que el pedernal, absolutamente todo Dios es ultra-chungo, come acero y caga balas. Todas las mujeres son fatales, todos los tíos piensan en larguísimos cuadros de apoyo que harían vomitar a Dashiell Hammett, ya que a pesar de que son matones o ladrones o polis tienen todos una verborrea y una facilidad para la metáfora chulesca que haría reverdecer de envidia a cualquier ratón de biblioteca.

Y las putas son ninjas.

Me gustaría conocer al psiquiatra de Miller para que me explicara la obsesión de este buen señor con los ninjas: salen ninjas en Daredevil, por supuesto en Elektra, pero es que también los metió en Robocop, en el paso de las Termópilas había unos cuantos persas con uniformes muy sospechosos, y por supuesto en Sin City hay una prostituta japonesa que también es ninja. O es que no es puta. O es que se gana la vida como asesina a sueldo pero sólo traga nabos porque en el fondo es una viciosilla. La verdad es que no me acuerdo.

Y ésa es la principal razón por la que creo que Sin City no es un buen cómic. Hubiera sido mucho mejor cómic si el tío se hubiera limitado a contar tres, cinco historias. Pero la historia sobre el bedel del ayuntamiento de Basin City, que debe mucha pasta a la mafia por deudas de juego pero piensa pagarles sacándoles a hostias los duros a tres concejales pederastas que conoce y nos va contando esta historia mientras le llueve sobre la gabardina de mucho, mucho vuelo (uniforme oficial de los funcionarios de Basin City) mientras se dirige a su casa; sin saber que su señora, que antes de casarse con él fue entrenada por un maestro ninja (ciego) y tiene estrellas shuriken clavadas en la tabla de planchar, por si acaso, lo está esperando con su narigata-rodillo de amasar para que le explique porque no le ha partido los dientes y se los ha hecho recoger del suelo con las manos rotas al vecino del quinto izquierda, ex boxeador alcoholizado y con el cuerpo lleno de tiritas blancas, más bruto que un arado pero con el corazón de un poeta, que ha tenido la osadía de darle los buenos días en lugar de mandarla a la mierda esa misma mañana cuando la ex-ninja bajaba a comprar el pan; pues qué queréis que os diga, estoy saturadito de este tipo de historias. Llegó un momento en los tebeos en el que juré y perjuré que como leyera a otro personaje más decirse a sí mismo aquello de "mi trabajo no es bonito, pero alguien tiene que hacerlo" me hacía fan de Umberto Eco.

Además, siempre he tenido la sospecha de que el peculiar estilo de Sin City es en realidad una treta muy vil para escaquearse de dibujar de la manera más cutre.

Y la peli.... buff, la peli. Para empezar, alguien tendría que convencer a Robert Rodríguez de un hecho básico y fundamental: para ser hombre orquesta hay que saber tocar más de un instrumento. Y, lo siento mucho, pero Rodríguez no tiene ni repajolera idea de montaje, por ejemplo. Tampoco estoy muy convencido de que sepa dirigir más allá de lo que copia a Tarantino (que a su vez es un copiota de primera), pero algo tiene que hacer el hombre.

Segundo, la próxima vez que un furibundo fan exija a grito pelado que las adaptaciones de libros, cómics, óperas o cromos de la Liga de Fútbol Profesional al cine tienen que ser LITERALES, por Dios, las palabras del MAESTRO (el que toque) no DEBEN alterarse... pues habría que recordarle este truño para que fuera cerrando la boca.

Porque es un truño muy bonito, de acuerdo, pero no deja de ser un truño. Vamos a ver, que en el tebeo queda muy bonito que la silueta de un personaje herido sea un bloque de negra tinta china y la sangre sea una mancha de blanco encima, pero para hacer eso en la pantalla tienes que hacer que la "sangre" de los actores sea una especie de substancia lechosa y brillante, de tal manera que daba la impresión de que Benicio del Toro había sido reemplazado por un Depredador, porque sangraban igualico, igualico... Esos diálogos de risa, lo de llamar a una tía (puta para más señas) "mi guerrera, mi gladiadora". Las gafas de Cíclope que se marca el psicópata de Elijah Wood, que brillan en color completamente blanco para distinguirlas de la silueta del personaje, aunque no haya ninguna fuente externa que justifique el brillo. Ese Tiritas, más fuerte que Superman, más chungo que Lobezno, más borrico que el Punisher atobirrado a esteroides. Ese barrio dominado por las putas chungas, que mantienen a la poli fuera de su terreno y sospechosamente consiguen clientes, aunque yo no sería un cliente demasiado relajado en semejante ambiente. Claro que se me olvida que en Sin City todo el mundo ha hecho el máster de reventar huesos. Esas tiritas curalotodo blanco fosforito. Ese poli de sesenta años que el día de su jubilación aguanta un infarto, tres impactos de bala y unas cuantas hostias para salvar a una cría, que ocho años después, cuando el amigo tiene sesentayocho primaveras tiene serias dudas sobre tirársela o no mientras vuelve a tener un infarto, le vuelven a pegar dos tiros y tres palizas, hasta que por fin consiguen que el Rasputín de los cojones la diñe. Esas gabardinas de un material sospechosamente reflectante, para que queden bien en el blanco y negro. Esos fabricantes de ascensores arruinados, porque en Sin City todo Dios se tira por la ventana cuando quiere bajar a la calle, estén en el piso que estén, y no les pasa nada. Ese poli negro con uniforme de ferroviario y ojo de oro. Esa Carla Gugino con la mano cortada de raíz, que sólo se pone histérica cuando se lo cuenta al Tiritas, y después se fuma un cigarro tan a gusto. Claro que, en Sin City que te corten una mano debe ser una herida menor. Etcétera ad nauseam.

Resumiendo, que de un mal tebeo sale una mala película. Y si encima adaptas el tebeo literalmente, rozas el ridículo por momentos. Lo malo es que este axioma no se cumple al revés y de un buen tebeo suele salir una buena película, porque eso es difícil de cojones....

Política-ficción

Posted on 12-08-2005 at 17:45
[Nota preliminar: El vómito de hoy es de los que levantan urticarias. Como alguno de mis comentaristas ha sugerido con una agudeza fuera de lo común, de vez en cuando escribo un post de estos muy, muy polémicos con el siniestro fin de aumentar el número de visitas a la página, para que me sigan reportando millonarios ingresos los doce paneles de anuncios de Google que tengo diseminados por el blog. Además, el número de visitas y los trackbacks y todo eso es algo que me obsesiona de tal modo que la página está llena de ellos. Y no olvidemos que LiveJournal me paga una pasta por cada comentario que pongáis, así que tengo que ser muy polémico. Al fin y al cabo, yo como de esto y ya se sabe que yo como mucho. Ah!, por cierto, cuando recibáis un correo de un nigeriano que aprovechando la caída del gobierno de MoowlooMoowloo ha trincado cientos de miles de millones de dóllares y sólo necesita vuestra ayuda para sacarlo del país y de paso haceros ricos, respondedle inmediatamente con vuestros datos bancarios, las escrituras de vuestra casa y vuestra talla de calzoncillos. Y como nota preliminar ya está bien, así que me voy a tomar unas birras con Papá Noel mientras Campanilla me la come. No te jode.]

No tengo ni la más remota idea de medicina, y más o menos es la misma idea que tengo de política, economía, fútbol, sexo, drogas o rock 'n' roll. Por supuesto, eso no me detiene en lo más mínimo para opinar de lo que haga falta, ya que siempre he pensado que si los tertulianos de la tele hacen lo mismo, ¿por qué yo no puedo? Además, las opiniones son como los culos, y el mío es más grande que el tuyo.

No tengo ni la más remota idea de medicina, pero he visto películas. Y es sabiduría popular en las películas que cuando hay un miembro del cuerpo se gangrena, hay que amputar. Ley de vida, como aquél que dice. Se corta por lo sano (de hecho, esa expresión viene precisamente de esta práctica) el miembro afectado para que la gangrena no se extienda por el resto del cuerpo y el interfecto se dedique a la cría de la malva silvestre. Mejor manco, o cojo, que cadáver.

En las relaciones personales, por lo que he leído en los libros y he visto en las películas, siempre es mejor cortar una mala relación por lo sano que permitir que siga emponzoñándonos la existencia. Se sufre, se pasa mal, pero después las cosas mejoran en la vida de uno, porque hemos eliminado el elemento que nos estaba jodiendo la vida.

Vamos, que en palabras de mi madre, esa gran filósofa de nuestro tiempo, lo que no conviene se deja.

Pues así terminaba yo con el problema de los nacionalismos. Dándoles, precisamente, lo que en apariencia quieren. Gracias al cielo no soy presidente del Gobierno, ni lo seré jamás, porque mi argumentación sería más o menos como sigue.

Vamos a ver, señor Ibarretxe, ¿qué coño es eso de hacerse estado libre asociado? Es como el hijo que se independiza de sus padres poniendo un candado en la puerta de su cuarto. No quiere injerencia paterna en sus asuntos, no quiere que sus padres le controlen lo que gasta o en qué lo gasta, ni que lo pillen con el maniubro en la mano en las noches de asueto; pero hostias, bien que queremos seguir trincando del monedero de mami. Pues así no son las cosas.

Lo mejor es cortar por lo sano: se hace el puñetero referéndum de una puta vez, y si los vascos y las vascas deciden que quieren ser vascos y vascas antes que españoles y españolas, pues nada. Se da un plazo de tiempo razonable (unos seis meses) para recolocar en España a aquellos vascos (y vascas) que prefieran venirse para España (Pepe). Después, se hace una frontera, se colocan vallas y ¡ya está! Ya sois independientes. Ya podéis tener vuestra propia policía, vuestro propio ejército, vuestros propios bancos, vuestra propia Agencia Tributaria, vuestra propia moneda (el eusko), vuestra propia selección de fúmbol, y todas esas maravillas con las que todo buen nazionalista sueña. Qué coño, con un poco de suerte alguno no se ha largado con la recolocación y podéis deportarlos al maligno Estado español, o mejor aún, montar un campo de concentración, que esas cosas yo sé que os encantan.

Eso sí, ahora os tocará intentar entrar en la Unión Europea, os tocará hacer que el eusko entre en convergencia con el euro, os tocará convencer a un buen mogollón de empresas que vuelvan a invertir en vuestro suelo, os tocará montar un ejército medio decente, os tocará intentar que el descojonamiento de piedras a puro huevo sea deporte olímpico, os tocará montar una Independiente Academia de la Lengua Euskara, os tocará negociar tratados pesqueros y de otras gaitas con otros países, y un largo etcétera de cosas que dábais por sentadas mientras seguías mamando de la teta de mamá-Estado. La independencia es dura, es lo que tiene. Y si los adorables muchachos de la kale borroka se encuentran con que no tienen razones para protestar pero, qué coño, tienen un mono de quemar sucursales bancarias que te cagas y deciden volver a las andadas protestando ahora por el precio del pescado, pues qué mala suerte. Pero eso ahora ya no es nuestro problema, amigos y amigas.

¿Y los presos vascos repartidos en nuestro país? Os los devolvemos, para que los recibáis con honores y bandas de música, que es lo que parece ser que queréis. Como auténticos héroes de la guerra de independencia. A ver qué coño hacéis con ellos.

En definitiva, tomad la independencia y atiborraos de ella. A ver si se os atraganta, con un poco de suerte.

Y si después de los vascos quieren ser independientes los catalanes, los gallegos, los gaditanos o los mostoleños, pues nada. Mismo procedimiento.

Eso sí, las cosas muy claritas, amigos independientes. Como uno solo de los cuidadanos españoles que queden pierda un sólo pelo de la cabeza en un atentado de ETA o similares, el Estado español lo considerará un acto de guerra. Y os montaremos una invasión de padre y muy señor mío, y entonces podréis luchar por vuestra independencia (again), pero esta vez no será volcando contenedores, quemando cajeros o poniendo bombas en supermercados, sino peleando contra tanques, con dos cojones. A ver qué tal os sale eso, para variar.

En fin, por suerte yo no soy ni seré nunca presidente del Gobierno. Pero es que me sulivella la tremenda matraca con Batasuna por aquí, kale borroka por allá, presos de ETA bañándose en la piscina, presos de ETA elegidas damas de honor de las ferias de su pueblo (ojalá fuera coña), gente que no debería tener acceso a un micrófono chuleándonos impenitentemente, y un largo etcétera de mierda y más mierda que no me deja vivir tranquilo. Y de verdad, acabo tan harto que pienso que cortar por lo sano sería la mejor solución. Iros a tomar por culo, independientes e independientas, y tanta paz llevéis...

La caja

Posted on 10-08-2005 at 13:11
La llaman la caja tonta, pero como dice el chascarrillo yo no sé quién es más tonto de los dos. Si la caja o los que la vemos.

Ejemplo de hoy mismo, 10 de agosto del 2005: en la 1ª, ese canal de TV pagado con los impuestos de todo quisque en este bendito país, podemos sentarnos a ver cómo una vaquilla revuelca a un montón de idiotas de Villapaletos de Abajo, o cómo el alcalde del pueblo rival intenta responder a preguntas de hondo calado cultural que se le plantean mientras no quita el ojo de encima al escotazo de la modelo que le han puesto de palo para que lo ayude a responder a esas mismas preguntas. Este gran programa cultural y de entretenimiento, esta cima de las producciones audiovisuales, este súmmun del buen gusto y el savoir-faire se llama Grand Prix y está presentado por ese gran profesional de la comunicación llamado Ramón García, más conocido por los amigos como Ramontxu.

¿Qué hemos hecho?

¿Qué coño habremos hecho nosotros para merecernos esto? ¿Qué gran pecado habremos cometido para tener que equilibrar nuestro karma con semejante plasta de vaca inmunda? Y, lo más importante, ¿porqué coño me tengo que esperar para que termine este engendro y comience Smallville?

Se supone que, en las parrillas de programación de todas las televisiones del mundo, la audiencia es la que manda. Es decir, que merced a unos misteriosos aparatitos de los que todo el mundo conoce su existencia pero que nadie ha visto (como las cajas negras de los aviones, vaya) se va midiendo lo que un montón de familias tipo ven en su casa y merced a los gustos de ese muestreo de audiencias, se decide lo que gusta y lo que no gusta y se programa en consecuencia.

Pues de verdad, ya va siendo hora de que elijan a nuevas familias para instalar en su casa los aparatitos de muestreo. Porque por culpa de esas n familias tipo, la televisión que vemos es una mierda. Rotundamente y sin paliativos.

¿O acaso los muestreos de audiencia son una burda excusa para programar lo que les sale de los cataplines?

Examinemos un ejemplo muy concreto: las teleseries. Hace unos cuantos años, las teleseries norteamericanas dominaban el panorama catódico de este país. Y las había muy buenas, regulares y malas. Después, a algún espabilao se le ocurrió copiar ciertos modelos de teleserie americana (es decir, las sitcom) y se dedicó a hacerlo aquí con más pena que gloria. Y la liamos: surgieron productoras de televisión como setas que producían series como hongos, entre mediocres a infumables, por norma general. Y las teleseries americanas tuvieron que decir aquello de au revoire, les enfants. Y así ha pasado y sigue pasando: que en beneficio de absolutas inmundicias como Ana y los siete, Aquí no hay quién viva, Los Serrano, Mis adorables vecinos, Policías, Un paso adelante, Farmacia de guardia, Médico de familia y etcétera ad naúseam (y lo de la naúsea tomadlo en sentido literal) hemos desperdiciado grandes series premiadas en todo el mundo como El ala oeste de la Casa Blanca, Los Soprano, The Shield, Smallville, Perdidos, Buffy, Angel, Taken, A dos metros bajo tierra, Babylon 5, Jeremiah, Nip/Tuck, Hermanos de sangre, y un enorme etcétera.

No, no estoy diciendo que toda serie de televisión americana sea inherentemente superior, per se, a cualquier serie española. Pero en mi nada modesta opinión, los ejemplos que he citado de uno y otro bando dejan muy clarito dónde se hace una televisión de mayor calidad a día de hoy, aunque también en las teleseries americanas haya bazofias infectas que me he cuidado mucho de mencionar, claro.

Y sí, casi todas las series que menciono se han emitido en España en una forma u otra. Pero las que no han sido emitidas en canales de pago han sido o están siendo emitidas de forma infame: hoy por ejemplo, podemos ver Smallville si ponemos la 1ª a las 00:30, o El ala oeste de la Casa Blanca si ponemos la 2 a las 00:25. Para dos series buenas que ponen hoy en todo el puto día, y se contraprograman. Es que ni puta idea tienen, oiga.

Y comienzan los interrogantes. ¿Por qué se sigue maltratando de esta forma a las teleseries americanas, si cuando se les ha concedido horario prime-time han demostrado sobradamente que funcionaban? Y ejemplos hay a patadas, recientes y no tanto: 24, The OC, Expediente X, Mujeres desesperadas; e incluso series de divulgación científica como Caminando entre dinosaurios. E incluso cuando se les ha concedido el prime-time se las ha emitido mal, rematadamente mal, mezclando episodios y temporadas sin orden ni concierto.

Pero claro, como cuando pasan estas cosas nos quejamos cuatro freakies de mierda, pues a seguir tirando que no pasa nada. Me imagino el pollo que se montaría en este puto país si en el episodio de hoy de Cuéntame... Franco hubiese muerto y en el de la semana que viene siguiese vivo. Madre mía. Pero no preocuparse, esos episodios los ponen en horario de máxima audiencia, y respetando el orden de capítulos, y dejando clara cuándo se termina una temporada y cuándo son de reposición, etc... El resto, lo que vemos los freakies, pues no pasa una mierda. Y los freakies que se jodan.

En definitivas cuentas, que uno no sabe si tenemos la televisión que merecemos o qué; pero si que hay una cosa muy clara: conmigo ya no cuentan. Gracias al DVD y a las series publicadas en este formato en España (y cuando no han sido publicadas en España, Amazon.com y a tirar) me puedo hacer la programación televisiva que me salga del mismo escroto y verla a mi aire, sin cortes, sin publicidad, sin que me tomen por el pito del sereno. Los demás, si queréis, podéis seguir escribiendo mensajes de texto a Salsa Rosa sólo por 0.95 € el mensaje y opinar sobre la angustiosa vida de los famosos y las putas de sus madres. Quién sabe, a lo mejor os toca el viaje a Cuba.

Así nos va.

¿Seré yo, maestro?

Posted on 05-08-2005 at 15:58
El post del otro día, el del brasiñeo imbécil, está ya bastante saturadito de comentarios. Mira tú qué casualidad, cuando creía que estaba el tema más que agotado, llega otro anónimo enteradete y escribe una perla. La parte que escribe acerca de la polémica de Londres paso de reproducirla, y de contestarla, porque el tema me agota ya, sinceramente. Pero es que lo escrito contiene un ataque personal que no merece quedar enterrado debajo de una montaña de comentarios.

Reproduzco la parte de su mensaje que interesa y a continuación le contesto:

"y no serás tú el imbécil???
En fin, señor Gordo de Mierda. Estoy impresionado por su lucidez sobre el tema del brasileño. O sea que todo se reduce a que el chaval era gilipollas. ¿Qué se supone por estos mundos de Internet y los Blogs? ¿Qué el más listo es el que más grita, el que dice la animalada más grande y grosera, el que utiliza la palabra “gilipollas” más veces por minuto?
He leído tu blog y me ha gustado, hasta que he llegado al tema del chaval inocente asesinado. Y mira, si juzgamos a todo el mundo de esa manera, con esa crueldad gratuita que a muchos de tus aduladores confunden con “lucidez descarnada” u otra de esos eufemismos que se emplean para alabar a quienes viven en un continuo insulto a todo el mundo, también a ti se te puede considerar un gilipollas.integral. ¿O acaso crees que por llamar gilipollas a los demás eso te libra a ti mismo de serlo?
Pues mira por donde, me apetece abofetearte con tu misma estupidez: por lo que dices, tu anhelo de contacto humano, se puede concluir que follas menos que una monja de clausura. Además el hecho de que eres gordo y desproporcionado, unido a que tienes un enlace en internet para apuntillar todo lo que dices, hace que se intuya que mamas horas de ordenador como un cretino. Si fueses más activo y menos sedentario, si salieses más a que te diese el sol, hostia, seguramente serías menos gordo (tu mismo reconoces que es por falta de fuerza de voluntad) tendrías más contactos humanos y echarías algún polvo de cuando en cuando, y estarías menos amargado. Conclusión: no follas, tío, porque eres un auténtico gilipollas. Si vivieses más, seguirías jodido por ser tan gordo, pero al menos no rogarías al cielo que una chica apoye su cabeza en tu hombro.
Y ahora me siento obligado a arrepentirme de lo que acabo de decir. Y no es porque crea que te vaya a importar a ti (eso ahora mismo me la suda, igual que ti te la suda lo que sientan los inmigrantes que puedan leer tu texto) sino que me importa a mí mismo por mis propias razones. La crueldad gratuita es algo que me da asco. Sólo lo he dicho para que veas que si se juzga a todo el mundo con tu modo de razonar, no se salva de ser candidato a los premios Darwin ni Mozart.
[...]"


El que quiera leer el resto, que se dirija a los comentarios del post infame en cuestión. Yo a lo mío:

"¿Qué se supone por estos mundos de Internet y los Blogs? ¿Qué el más listo es el que más grita, el que dice la animalada más grande y grosera, el que utiliza la palabra “gilipollas” más veces por minuto?"

Cuando escribo utilizo la palabra gilipollas exactamente las mismas veces por minuto que cuando hablo. Los que tienen el gusto de conocerme (selecto grupo en el que tú no estás incluido, para tu eterno escarnio) saben que escribo de forma muy similar a como hablo, por no decir idéntica. Soy así de encantador también en la vida real.

"He leído tu blog y me ha gustado, hasta que he llegado al tema del chaval inocente asesinado."

Te voy a contar un secretito: me importa tres cojones. Tanto si te ha gustado en parte, como si te ha gustado entero, como si no. Da la casualidad de que no escribo aquí para que te guste ni a tí ni a nadie. Además, qué curioso, mientras he escrito inocuas cancioncitas y he hablado de mis problemas, debilidades y vulnerabilidades te ha gustado, pero cuando te he tocado los huevos ya no, ¿eh? Pues hay que estar a las duras y a las maduras, chavalín. Y si no, ya sabes: ancha es Castilla. A tomar por culo, y tanta paz lleves...

"[...] eufemismos que se emplean para alabar a quienes viven en un continuo insulto a todo el mundo, también a ti se te puede considerar un gilipollas.integral."

Curiosamente, me acusas de insultar continuamente a todo el mundo para, inmediatamente después y sin un triste punto y seguido que llevarse a la boca, insultarme. ¿Te sientes aludido cuando digo que el mundo está repleto de gilipollas integrales, acaso? ¿Te sientes identificado con el idiota del chupito, por ejemplo? Algo me dice, por los consejos no solicitados que te permites el lujo de darme a continuación, que sí.

"¿O acaso crees que por llamar gilipollas a los demás eso te libra a ti mismo de serlo?"

¿He dicho alguna vez que yo me libre de la pandemia de idiocia terminal del siglo XXI? Por desgracia ya me contagiasteis hace mucho, mucho tiempo.

"por lo que dices, tu anhelo de contacto humano, se puede concluir que follas menos que una monja de clausura."

MEEEEEEC!! Eso no es necesariamente cierto, pero gracias por concursar. A lo mejor estoy hasta los mismos huevos de cepillarme a escorts de lujo, de las de a 300 euros la hora, y lo que quiero es un poco de cariño. Estás siendo prejuicioso, chaval.

"Además el hecho de que eres gordo y desproporcionado, unido a que tienes un enlace en internet para apuntillar todo lo que dices, hace que se intuya que mamas horas de ordenador como un cretino."

Veo que todas las horas que me sobran a mí de Internet y de ordenador te faltan a tí: se suele poner un enlace para apuntillar (casi) todo lo que se dice en los blogs en general, para que la gente tenga más datos de lo que se afirma y no tenga que fiarse exclusivamente de la palabra del blogger. Y, en efecto, mamo horas de ordenador como un cretino, como muy bien dices. Primero, porque mi trabajo me lo exige. Segundo, porque cuando llego a casa practico algo que a lo mejor desconoces y es el ansia de mejorar día a día en mi trabajo, así que sigo investigando y aprendiendo todo lo que puedo. Y si no veo DVDs. Y si no juego. Y si no, pues efectivamente salgo con amigos a tomar algo y a charlar, cosa que pareces haber pasado por alto en tu menos que minucioso repaso de mi blog. Por cierto, que yo sepa una esfera no puede ser nunca desproporcionada.

"Si fueses más activo y menos sedentario, si salieses más a que te diese el sol, hostia, seguramente serías menos gordo (tu mismo reconoces que es por falta de fuerza de voluntad) tendrías más contactos humanos y echarías algún polvo de cuando en cuando, y estarías menos amargado."

¡¡Hostia, tío, me has resuelto la vida!! Acabáramos. Y yo sin saberlo. Pero tienes toda la razón: a partir de ahora voy a ser menos sedentario, voy a practicar deporte y voy a tomar el sol. Voy a ser más normal. Así, si con un poco de suerte practico mucho mucho puedo llegar a esos como esos miles de borregos que pueblan las discotecas y bares de copas todas las noches, que no han leído un libro en su puta existencia, por lo que El código Da Vinci les parece un libro de la hostia, macho y que en general tienen el cerebro atrofiado por falta de riego. Eso sí, muy guapos y bronceadetes. O si no podemos cambiar ese arquetipo (es lo que tienen los arquetipos, pueden cambiar de look como las Barbies) por el arquetipo surfero new-ager lector de Paulo Coelho, o neo-hippie lector de Marx, o pijomierda lector de páginas salmón.

Pues mira, tío, si para follar (según tú, menos mal que estás muy equivocado) tengo que hacer todas esas cosas y cambiar cómo soy, paso mucho. Seguiré yéndome de putas de lujo, que me sale más a cuenta.

Y otra cosita: a mi no me amarga el no follar, soplapollas. A mi lo que me amarga es tener la suficiente inteligencia como para darme cuenta de las cosas que me rodean. Y no estoy diciendo que sea dueño de una inteligencia superior: para darse cuenta de la mierda de mundo en el que vivimos no hace falta ser tan listo. Pero si que hace falta pensar de tarde en tarde. Yo en realidad hubiera querido nacer tan tonto, al menos, como el tío del chupito. Porque ese tío, si sobrevivió al trance del chupito, vive feliz. No se entera de nada y, por lo tanto, vive feliz. Sus problemas son limitados.

Pero en cuanto veo que estamos rodeados de idiotas que se dejan manejar por hijos de puta que a su vez nos putean día sí y día también como si fuera la cosa más normal del mundo, eso me amarga. Cuando veo que todo el mundo sabe que Nike emplea niños para hacer sus zapatillas, y sigue siendo la empresa más grande del mundo en su sector, eso me amarga. Cuando veo el chuleo impenitente al que nos someten gobernantes, constructores y empresas en el mercado inmobiliario de este país todos los días, y veo cómo nos dejamos hacer, eso me amarga. Cuando veo que en este país la gente sigue a su partido político igual que a su equipo de fútbol favorito, eso me amarga. Cuando veo que en este país la gente llama animales a los yankees por tener permisos de armas para a continuación coger un coche y conducir a 250 km/h completamente mamado, eso me amarga. Cuando veo la multitud de chicas quejándose amárgamente de malos tratos y mientras tanto yo y tantos como yo que preferiríamos cortarnos una mano antes que pegar a una hipotética pareja nuestra tenemos que seguir solos, eso me amarga. Cuando veo que si eres famoso y/o rico puedes robar y matar y saltarte la justicia a la torera y no pasa nada, eso me amarga. Cuando veo que a ambos partidos de este país se les tendría que haber caído la cara de vergüenza hace mucho, mucho tiempo y las cosas siguen como siempre, eso me amarga. Cuando veo que una periodista ha engañado a su público no una, sino dos veces, ambas bien documentadas y sigue saliendo en televisión y cobrando de nuestro dinero y no pasa nada, eso me amarga. Cuando veo los mensajes que escribe la gente en los SMS de TV (aupa kronikas! xoxi t kro) y el dinero que se gastan en esa soplapollez, eso me amarga. Cuando veo qué programa ha sido líder de audiencia durante un porrón de años en este país, eso me amarga. Cuando veo que los que más saben de historia de este país no son españoles, eso me amarga. Cuando veo que es perfectamente legal que me exijan hacer horas extras en mi trabajo y no pagarme un euro por ellas, y pienso en la cantidad de pasta que habrán tenido que pagar a los hijos de puta de representantes sindicales que han firmado mi convenio a mi costa, eso me amarga. Cuando veo la cantidad de gente que vive a costa de mi trabajo, cuando veo que vivo en una pirámide mafiosa donde el dinero sube y la mierda baja, eso me amarga. Cuando leo las descaradas mentiras que un montón de bastardos intentan hacer pasar por teorías económicas válidas (de hecho, quieren hacernos creer que son las únicas válidas) y cuando pienso en el montón de gente que se las cree, eso me amarga. Y tantas y tantas cosas.

¿Pero amargarme por no follar? Quita, quita.

"Conclusión: no follas, tío, porque eres un auténtico gilipollas."

No, no. Según tú, no follo porque estoy gordo. Y es en lo único en lo que tienes algo de lógica, porque por desgracia este mundo es así y todo Dios come por los ojos. Ah! Y eso también me amarga. Me amarga sobremanera el hecho de que sea un tío conversador (con razón o sin ella, eso ahora es lo de menos) y que tenga cosas que vender pero como esta puta sociedad de cuerpos Danone es como es, lo tengo que escribir en un blog porque a mis amigos (que los tengo) ya les tengo machacados. Mens vacua in corpore aparentemente sano, es lo que nos ha tocado vivir.

"Si vivieses más, seguirías jodido por ser tan gordo, pero al menos no rogarías al cielo que una chica apoye su cabeza en tu hombro."

¡Ooooooohhh, un golpe bajo! Te repito que estás siendo muy prejuicioso, estás entrando en juicios de valor sin pruebas empíricas: a lo mejor estoy harto de que me coman el rabo en putis de carretera o de sodomizar a hermosas portadas de revista (demostrables) en hoteles de lujo; pero precisamente de lo que estoy falto es de contacto humano tierno. Que el follar y la ternura no tienen por qué tener nada que ver, como te puede decir una de mis lectoras, y para la ternura siempre hay tiempo.


"Y ahora me siento obligado a arrepentirme de lo que acabo de decir. [...] sino que me importa a mí mismo por mis propias razones."

Ah. Debes ser cristiano: lo de tirar la piedra y esconder la mano ya veo que se te da de vicio. Permíteme una traducción simultánea de lo que acabas de decir, por si alguno (tú incluido) no se ha enterado de como suena: "Eres un mierda que no folla y te desprecio por ello, pero me arrepiento de haberlo dicho. Eso sí, le he dicho, lo has leído y sigo pensándolo, pero yo me arrepiento, eh? Que conste."

Eres consciente de por dónde te puedes ir metiendo doblado tu arrepentimiento, ¿no? ¿No me harás ser más grosero aún y tener que deletreártelo, verdad?

"La crueldad gratuita es algo que me da asco. Sólo lo he dicho para que veas que si se juzga a todo el mundo con tu modo de razonar, [...]"

Ya. Alguna vez le has dicho a una novia tuya (de esas que a tí te sobran y a mí me faltan) aquello de "te pego una paliza de muerte por tu propio bien y porque te quiero mucho, cariño"?. Porque vamos, suena igualito, igualito.

Resumiendo, colega:

Jooooder...

Posted on 03-08-2005 at 19:10
Y luego decís que los idiotas merecen vivir. ¿Estáis seguros?

Imbécil

Posted on 28-07-2005 at 11:53
Hace mucho, mucho tiempo, cuando no me había ganado aún el título de Gordo de Mierda y tenía que conformarme con Capullo de Mierda; vuestro fatigable Gordo hacía la mili. Sí, ese ejercicio de surrealismo que me permitió adelgazar 30 kilos y comprobar durante un breve período de tiempo lo bien que vive la gente normal, la que no tiene que preocuparse de cosas relacionadas con diámetros, volúmenes y masas y sus vergonzantes (des)proporciones.

Pero no quiero divagar. Tengo una historia que contaros, y tiene moraleja y todo. No creo que os guste la historia, y estoy seguro que la mayoría de vosotros rechazaréis de plano la moraleja, pero es lo que hay. Y esto son lentejas.

El caso es que estaba haciendo una guardia de cabo en un polvorín. Traduzco para los civiles: las guardias de polvorín suelen durar 24 horas y los integrantes de las mismas tienen que proteger (duh!) un polvorín, que es un sitio donde principalmente se almacenan bombas, municiones y demás cosas que hacen boom. Por lo tanto, un sitio peligroso. Siendo cabo no tenía que estar personalmente en una garita, sino coordinando los turnos en las mismas de los soldados a mi cargo. Y estoy en ello cuando recibo una llamada desde el interfono de una de las garitas.

"Cabo, estoy en la garita Norte. Pásate por aquí que tengo un problema."

Pues nada. Me pongo la gorra y voy para allá. Cuando llego me encuentro al soldadito español mirándome con cara de acojonado, y un coche civil parado en la cuneta de la carretera, al lado de la verja del polvorín pero por fuera, claro. Al preguntarle, el soldado me dice que al parecer los civiles (una pareja joven con pintas heavy-hippies) han tenido problemas con el coche (un Seat 127 blanco, bastante viejo ya de aquella) y el motor no les arranca. Cuando le pregunto por qué está tan acojonado, me dice: "El coche tiene matrícula de San Sebastián".

Acabáramos. Quizá os tenga que recordar que en aquellos tiempos la psicosis era bastante fuerte, y si uno era militar (aunque fuera a tiempo parcial, los hijos de puta no hacían distingos) y veía cerca suyo un coche con matrícula del País Vasco uno tendía a tensarse. Y uno se equivocaba en el 99.99999% de las ocasiones, sí, pero la tensión de escroto no te la quitaba nadie. Porque aquellos dos chicos podían ser dos simpáticos estudiantes, o currantes, o diseñadores o incluso ladrones,... pero también podían ser asesinos etarras. Y cuando lo que está en juego es tu pellejo, uno puede pensar cualquier cosa.

Hice lo que todo militar hace ante una situación nueva: consultar valientemente con sus superiores. Dejé al soldadito al cargo y me fui cagando leches al cuerpo de guardia, donde me encontré al sargento cómodamente repanchingado en calzoncillos, consumiendo patatas y cervezas mientras veía una porno.

"Mi sargento, pasa esto"

Mi madre, jamás he visto a un militar dar un salto tan grande desde la posición de descanso extremo en la que se hallaba. No sé si era el procedimiento estándar o me tocó el Rambo, pero lo siguiente que me dijo no se me olvidará mientras viva:

"Vete al armero, coge un chopo, y un cargador. Acércate donde está el coche y tiras a tomar por culo las dos balas de fogueo del principio del cargador, y luego monta el arma con munición real. Y asegúrate de que te ven hacerlo. Diles también esto otro y quédate enfrente de ellos, que ahora mismo voy yo."

Menos mal que no me quedé a esperar al sargento, porque todavía estaría haciendo la mili.

Con los cojones como incómoda pajarita, hice lo que me dijo al pie de la letra. Al acercarme al coche y amartillar el CETME, la chica me vio hacerlo y se puso pálida. Por suerte (para él) el chico estaba trasteando en el motor del coche y no me vio cargar el arma. El soldadito español, soldadito valiente decidió de pronto que en su garita de cemento se estaba la mar de cómodo y me dejó solo en mi lado de la verja, enfrente del coche y a unos dos metros del mismo.

Decidido a no dejar que la pareja viera que estaba acojonado y que pensaran que los bultos de mi garganta eran en realidad bocio, quité el seguro del arma, colocándola en ráfaga corta (tres proyectiles por cada tirón al gatillo) y me la coloqué de través, firmemente sujeta. Y les dirigí la palabra por primera vez, repitiéndoles las de mi sargento.

Yo: "No pueden quedarse aquí. El exterior de la verja se considera también parte del recinto militar y está prohibido estacionar."

El chico: "Ya, pero es que no me arranca el coche. ¿Podríais echarnos una mano a ver si conseguimos que arranque?"

Ya, claro.

Yo: "No podemos hacer eso. No podemos salir del recinto mientras estamos de guardia."

Chico: "Hombre, joer, si es sólo un momento..."

El chaval no se enteraba. La chica, que seguía pálida, sí tenía una idea más aproximada de lo que estaba pasando (aunque no sé si sabía el porqué) y le hizo un gesto a su pareja de que no insistiera, que no había nada que hacer.

Yo: "Lo único que podemos hacer es llamar a una grúa desde el cuerpo de guardia. Si no puede arrancar el coche, tendrá que llevárselo la grúa. Pero aquí no puede dejarlo."

Accedieron y le dije al soldadito que llamara por interfono al cuerpo de guardia para que pidieran una grúa. El chico siguió trasteando en el motor, y la chica no hacía más que mirarme mientras al mismo tiempo esquivaba mi mirada. Yo al que no le quitaba ojo era a él, ya que sólo podía verle bien de cintura para abajo y no podía ver sus manos. No sabía si realmente estaba ajustando el motor del coche o estaba agarrando un par de pipas, o poniendo el temporizador de una bomba, o qué coño estaba haciendo. Y tuve mucho, mucho tiempo para pensar: ¿seré capaz de pegarle un tiro a una persona? ¿Tendré tiempo de reaccionar o seguiré dudando mientras este cabrón me vacía un cargador del 9mm Parabellum en la cara? Y os aseguro que estaban muy lejos de mí las ideas de patrias o banderas, deber u honor. En lo único en lo que pensaba es que este chaval en apariencia tan simpático podría ser en realidad un hijo de puta que albergara la sana intención de matarme. Y en el fondo lo que no tenía muy claro era si sería capaz de matar a alguien para evitar mi propia muerte.

Cuando más o menos había llegado a una decisión, cuyo veredicto resultó ser nada favorable al chaval, escuché el sonido más dulce que había escuchado hasta entonces: el motor del 127 que daba señales de vida. El chico consiguió que aquello arrancase, la pareja se montó en el coche y se largaron con viento fresco. Como suele decirse, tanta paz lleves como descanso dejas.

Luego me tocó discutir con el de la grúa, pero fue una discusión muy corta cuando le expliqué la situación y vio el arma y mi cara de pocos amigos.

Y lo que acabáis de leer, queridos flacuchos, es una historia real. No es algo que le pasara al primo de un amigo de un vecino del quinto izquierda: me pasó a , yo estuve en esa situación y tuve que plantearme esas incómodas preguntas que para la mayoría de los mortales no dejan de ser entretenida cháchara de salón.

¿Y a santo de qué os cuento esto?

Pues porque debo ser el único de la parte de la blogosfera, noticias, periódicos y opinionistas varios que leo que se pone en la piel de los policías londinenses que mataron el otro día a un inocente en el metro. Y lo que os puedo decir, de entrada y por propia experiencia, es que es una decisión muy, muy difícil que debe tomarse en cuestión de segundos. Por un lado, tienes a un tipo que podría ser un terrorista. O no. Por el otro, tienes a un montón de civiles que no son terroristas, cuyo único crimen es coger el metro para ir a trabajar y que, casualmente, confían en ti para que los protejas. No puedes detener al tipo para que tenga un juicio justo, no se va a dejar. Lo único que puedes hacer es dejarle seco, y rezar para que la bomba que puede que lleve no sea de las que se activan cuando muere, al dejar de apretar un pulsador. Y rezar para que no te hallas equivocado. Pero eres humano, y te has equivocado. Has matado a un inocente.

Pero no puedo, de ningún modo, ponerme en la piel del muchacho muerto, aunque la lamente. Al resto del mundo les debe parecer de lo más normal ponerse a correr cuando uno ve a la policía. Y con la que está cayendo, para más inri, con la psicosis colectiva que tenemos. Me da exactamente igual que corriera porque tenía el permiso de residencia caducado: si no hubiera corrido, si hubiese hecho caso de la policía, si hubiese tenido un mínimo gramo de sentido común, pues posiblemente ahora estaría camino de Brasil y deportado; jodido pero vivo. Lo siento mucho y lamento no tener la sensibilidad del resto de mortales, pero este chaval es otro candidato perfecto a los premios Darwin.

Cuando uno va a un funeral no se pone a mear en la cara del difunto. Cuando uno va por la carretera y la policía le pide que se pare, se para. Cuando uno va al metro, rodeado de policías porque una semana antes han muerto cincuenta personas en un atentado salvaje y cobarde, no se pone a correr delante de la policía. En ninguna circunstancia, ni aunque debajo del abrigo lleves las joyas de la Corona. Si te pillan con las joyas de la Corona, vas a la trena un porrón de años (o no), pero sigues vivo. Si te pillan como residente ilegal, te deportan pero sigues vivo. Si te pegan dieciocho tiros porque creen que eres un terrorista, la palmas. Es una cuestión sorprendentemente simple.

Así que si queréis mi nada políticamente correcta opinión, el brasileño éste ha muerto por imbécil.

Poesía en los dientes

Posted on 27-07-2005 at 00:11
Vale, de acuerdo. A veces me pongo cultureta y tierno y os pongo letras de Counting Crows o de Leonard Cohen. Poesía, ternura, sentimientos profundos y esas cosas.

Hoy no toca.

Hoy toca recordar a los Bloodhound Gang, una banda de (aparentemente) descerebrados yankees que tan pronto hacían rap, como dance, como heavy metal como una letanía a la soledad, la brutalidad, la deshumanización y la pedofilia (entre otras cosas) con un organillo Casio de fondo llamada A lap dance is so much better when the stripper is crying. Aquí en España se les conoció por aquel estribillo machacón que decía:

The roof, the roof, the roof is on fire
We don't need no water let the motherfucker burn
Burn motherfucker
Burn

Y que escondía gemas como "'Cause I'm kinda like Han Solo always stroking my own wookie". En fin, de prácticamente todas sus canciones se podía cazar algo. Sin embargo hay una, entre todas ellas, que era un auténtico cántico épico a la figura del perdedor. No el perdedor romántico de las películas, ése que cae a todo el mundo simpático y que sólo vemos como perdedor porque la misma peli se encarga de recordárnoslo una y otra vez. No. A perdedores de verdad, gente que no va a llegar nunca a ninguna parte... o al menos no a donde le prometieron que llegaría, como dijo Tyler Durden en Fight Club. Y lo plantea con la misma delicadeza que una patada en los dientes.

Señoras y señores, con ustedes, Magna cum nada.


Why try? I’m that guy
Holden Caulfield from "Catcher in the rye"
Put away 'cause he wasn’t all there
Like a jigsaw puzzle you might compare
Me to him not a liver but wurst
Been much better off as a still birth
Big let down unparalleled
Like the last episode of Seinfeld
Or Jack Lemmon in Glengarry Glen Ross
Pepsi challenge took it lost
Just fizzed out with my wires crossed
Buttons pushed but never went off
Like Martha I will self-destruct
The name’s Dunnstock it’s not dumptruck
Just cursed as fuck with no such luck
My future plans include not much

Never gonna be never gonna be never gonna never gonna be
Nothin’ more than me (x3)
Always gonna be always gonna be always gonna always gonna be
Most likely to suck

Wanna be a ghostbuster
First black president, owner of Hustler
Got shot down like Larry Flynt
Felt like shit like a bowel movement
Have you seen my will to live?
Because I seem to have lost it
Lovelife? no but mom thinks I’m handsome
Couldn’t get off if I held a pimp for ransom
Feel like Jimmy Stewart no one sees my Harvey
Toxic shock syndrome gets more girls than me
Like Pee Wee Herman spermin’ I can
See the future in the palm of my hand
Psychic friends, network loser
Large phone bill in my very near future
Dealt nothing and bluffing hard
Playing poker with a joker and some Uno cards

Never gonna be never gonna be never gonna never gonna be
Nothin’ more than me (x3)
Always gonna be always gonna be always gonna always gonna be
Most likely to suck

Most likely to suck (x5)

Camisetas muy apropiadas

Posted on 14-07-2005 at 00:44
Muy, muy divertidas. FatGuy Shirts. Me gusta particularmente la de ¿Vas a acabarte eso?

Bad motherfucker

Posted on 11-07-2005 at 12:10
Eso es lo que decía en la cartera que llevaba Samuel L. Jackson en Pulp Fiction, y dice la leyenda que también en el sable láser que lucía en Star Wars. Aquí lo tradujeron como hijo de puta peligroso.

Pues tanto Mace Windu como Jules Winnfield eran unos ciudadanos modélicos comparados con estos HIJOS E HIJAS DE LA GRANDÍSIMA PUTA MADRE QUE LOS PARIÓ. Luego, otros hijos de puta se extrañan de que en Europa exista una enorme, fortísima tendencia anti-estadounidense.

Quisiera decir algo más lúcido que insultos, pero de verdad, me es imposible. Bueno, en verdad lo que quisiera hacer es mandarles una buena plaga bíblica por el culo y que reventaran todos a la vez, pero eso también me es imposible. Los ateos no tenemos el móvil de Dios, así que no podemos mandarles SMS del tipo: ¿Te has fijado la gentuza que promueve tu palabra? Pues pásalo.

La parte de la Biblia que dice Dios es Amor, ¿se la habrán leído?

[Via Escolar.net]

Hormigueo

Posted on 06-07-2005 at 20:45
Supongo que los cuatro que me leéis (y el resto del mundo también, no es que vosotros seáis especiales, coño, es que sois los que me leéis... lo que supongo que en cierto modo os hace especiales); en fin, que supongo que habréis sentido esa curiosa sensación de hormigueo que tenemos cuando se nos duerme una extremidad. Espero que ninguno de vosotros hayáis experimentado nunca otra variedad de hormigueo: la que todas las películas y libros de aventuras coinciden en describir, la que supuestamente te asalta en una extremidad amputada. Se supone que cuando te amputan algo (una pierna, por ejemplo) tu mente juega contigo, la muy hijalagranputa, y hace que esa pierna que ya no está cosquillee y pique y esas cosas. Valiente putada.

Y yo me pregunto: ¿es posible que nuestro cuerpo sienta hormigueos por la falta de contacto con otra piel? A ver si consigo explicarme.

Esta tarde volvía a las tantas de mi nuevo trabajo, satisfecho con la labor de hoy cumplida y por estar levantando España mientras todos vosotros bastardos planeáis las vacaciones que yo este año no voy a tener, estaba sentado en el autobús, leyendo, a mi rollo, sin meterme con nadie; cuando va una chica y se sienta a mi lado.

Demonios.

Una chica joven, resultona. Morena, pelo corto, gafas sin montura. Adorable, a decir verdad. Y a la muchacha (que vendría, como el que esto suscribe, hastas las mismas narices de currar) le ha dado por dormirse. Y ha empezado a dar cabezadas, primero a un lado y luego al otro. Y ha estado a punto, a punto, de reposar su cabeza en mi hombro.

Pero no ha pasado.

Y yo quería que pasara, así de simple. Y de ahí el hormigueo. No es que quisiera tirármela, malditos cerdos degenerados; ni que me pusiese a fantasear sobre la cuánticamente remota posibilidad de que me mirase, le gustase y fundásemos juntos una dinastía. Sencillamente quería que la muchacha apoyara su cabeza sobre mi hombro a gusto, se sintiera cómoda, y me diera de paso un poco de contacto humano. Nada más, y nada menos, y después cada uno a lo suyo, aquí paz y después gloria, cada mochuelo a su olivo, etcétera ad nauseam. Que bastantes problemas tengo ya en mi vida, y supongo que ella en la suya.

Y de ahí, el hormigueo. El hombro ha llegado a burbujear ante el anhelo de contacto, de peso. Simple y sencillo contacto humano, insisto, nada más.

A raíz de todo esto me he acordado de un reportaje sobre el SIDA que vi hace un porrón de años en la tele, y que me hizo replantearme muchas de las erróneas, malinformadas y estúpidas ideas adolescentes que tenía sobre la homosexualidad. En aquel documental, además de darme cuenta de que un homosexual es una persona como cualquiera y de que un amor homosexual es un amor tan válido como cualquier otro, pude ver uno de los testimonios de pérdida más desgarradores que haya presenciado nunca. Una de las personas que salía en el reportaje, que había perdido a su amor el año anterior por la plaga, vino a decir algo así como "a veces me duelen los brazos por la necesidad física de abrazarle,... y no está".

Así que ya veis, no tengo ni idea de si un miembro amputado puede doler u hormiguear, pero sí que conozco la sensación que provoca la falta de contacto de un ser querido. Y es, amigos y vecinos, una puta mierda.

Por no mencionar que también es una putada el que mientras tanto baboso hijolagranputa anda haciendo cábalas sobre a cuántas se tirará el sábado por la noche, uno ande pensando (y escribiendo) sobre la remota posibilidad de que una desconocida apoyara brevemente la cabeza sobre su hombro. O de que otros no hagan más que exigir, y exigir, y pedir y rogar y llorar y chantajear y recibir sin dar a cambio y... y uno haga suyas las palabras de la canción de Lifehouse, Breathing:


'Cause I am hanging on every word you're saying
Even if you don't wanna speak tonight
That's alright, alright with me
'Cause I want nothing more than
To sit outside your door
And listen to you breathing
That's where I wanna be

Hoy debo estar cultureta...

Posted on 01-06-2005 at 13:55
... pero a mí esto me parece poesía. Quizás me equivoco.

TAKE THIS WALTZ
by Leonard Cohen


Now in Vienna there’s ten pretty women
There’s a shoulder where death comes to cry
There’s a lobby with nine hundred windows
There’s a tree where the doves go to die
There’s a piece that was torn from the morning
And it hangs in the gallery of frost
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws

Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where love’s never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and death
Dragging its tail in the sea

There’s a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There’s a bar where the boys have stopped talking
They’ve been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz it’s been dying for years

There’s an attic where children are playing
Where I’ve got to lie down with you soon
In a dream of hungarian lanterns
In the midst of some sweet afternoon
And I’ll see what you’ve chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz
With its I’ll never forget you, you know!

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With it’s very own breath of brandy and death
Dragging it’s tail in the sea

And I’ll dance with you in Vienna
I’ll be wearing a river’s disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I’ll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I’ll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you’ll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, oh my love
Take this waltz, take this waltz
It’s yours now. It’s all that there is.

Lagartija Nick

Posted on 17-05-2005 at 20:34
Gracias a la mula (claro) he encontrado el disco "Inercia" , de Lagartija Nick. Y digo claro porque los enteraos de las tiendas tipo FNac, Madrid Rock, etc. me ponían una cara de susto alucinante cuando preguntaba por este grupo. Llegué a preguntarme si alguna vez había soñado que existían. El caso es que estoy flipando (de nuevo) con este disco de 1990, con las letras más alucinadas (y alucinantes) de la historia de la música española: una mezcla de magia, cyberpunk y chute de LSD. Y para muestra, como siempre, un botón:


Transfiguración (mis 5 sentidos)
Lagartija Nick

A través de un Toshiba solo hay
"Stéreo Nicam" entre el universo y yo
a través del reflejo que escupe
un Apple Macintosh veo el alma de Lancóme
este es el callejón del SIDA
en el laberinto de muros de la información
este es el final de la anestesia más profunda
el sueño de Krikaliov
conozco el valor del alma
y su transformación
conozco algunas normas de transfiguración
a través de mis cinco sentidos
al volver a mis cinco sentidos


A-lu-ci-nan-te.

Canto a la estupidez humana

Posted on 16-05-2005 at 10:22
Se que la mayoría de los que leéis esto sois gente moderada, de buen talante, etc. Sé que algunos de vosotros os horrorizaríais si escribiese aqui lo que opino de la gente (y me importa un huevo, horrorizaos, horrorizaos) y que pensarías que soy un nazi radical y tal y cual.

Nada más lejos de la realidad. A mí me gusta que la mayoría de la gente sea soplapollas redomada de nacimiento. Es más, me parece perfecto y el orden natural de las cosas. Si todo el mundo fuera listo, esto se hubiera ido al carajo hace mucho, mucho tiempo. Necesitamos a los idiotas.

Pero mi pregunta es: ¿necesitamos tantos? ¿Es realmente necesario para el balance natural de la evolución que tanta y tanta gente haya decidido mandar a las neuronas a paseo, y las sinapsis a freír puñetas? Por que de verdad que cuanto más miro a mi alrededor más me convenzo: la gente es gilipollas congénita. Y otra pregunta que me acongoja: tanta materia gris chorreándole por las orejas a la gente, no debería oler mal? Si no me creéis cuando os digo que a la gente le chorrea el cerebro por las orejas, fijaos la próxima vez que vayáis en Metro y veáis a alguien leyendo (juas, juas) El Código DaVinci.

En fin, que sé que creéis que soy un radical. Que sé que no compartís mis opiniones ni creéis en lo que digo (o a lo mejor tendría que decir kreeis en lo k digo para que pudiérais entenderlo). Como sé que vale más una imagen que mil palabras, vuestro incansable Gordo de Mierda os trae lo siguiente. Agarraos, que es de infarto:





¿Qué? ¿Ahora qué? ¿Me dais la razón o no? ¿No es acaso este subnormal un sujeto peligroso? Peligroso, sí, muy peligroso. No sólo por su evidente falta de sentido común o cerebro, no sólo como posible conductor de automóvil (que seguramente cogió acto seguido de la hazaña aquí representada); sino como portador de genes. Sí, señores, este sujeto (me resisto a llamarlo hombre) tiene unos genes. En ellos lleva escrito si es alto, o bajo, o rubio o moreno... y si usa el cerebro o no. La ausencia de cerebro se retransmite genéticamente, no lo duden. Por lo tanto, si este hombre hubiera muerto en el vídeo que vemos aquí, ¿sería de lamentarlo? ¿O tendríamos que hacer como los de los premios Darwin y regocijarnos sinceramente por su muerte, ya que ésta ha eliminado esos genes potencialmente dañinos del total de la reserva genética humana?

Estupidez

Posted on 15-03-2005 at 13:00
Seguimos con la gilipollada. Ahora resulta que, para evitar una sanción por las leyes anti-tabaco, la Biblioteca Nacional de Francia (país de gilipollas, oiga) han repasado con aerógrafos o Photoshop los pósters de Jean-Paul Sartre (fumador empedernido de Gauloises, como los Celtas de aquí pero en franchute) para que aparezca sin el tubito de cáncer entre los labios. La noticia, tal que aqui.

Como bien dicen en el titular del artículo, el infierno es que los otros te quiten el cigarrillo. Al paso que vamos, no sólo no quedará nadie sin fumar, sino que va a parecer que nadie ha fumado jamás en la historia.

Y para cuándo una cruzada de estas características para eliminar la SOPLAPOLLEZ HUMANA?!?!?!?

Mierdacoño

Posted on 07-03-2005 at 17:24
Recientemente tuve que acudir a mi médico de cabecera por un simple resfriado y, como no podía ser de otra manera, me ha preguntado por mis visitas al endocrino. Después de no ponerme muy buena cara cuando le he dicho que hace un año que no le veo la cara (al endocrino), me ha vuelto a mandar que vaya. Y a comenzar el ciclo. Otra vez.

Sería todo mucho más cómodo si me diera de una puñetera vez el infarto que vengo retrasando desde que cumplí los treinta. ¿Para qué volver a ir al endocrino si este nuevo intento también está condenado al fracaso? Afrontémoslo: NO TENGO LA FUERZA DE VOLUNTAD NECESARIA. Y no hay nada más que hablar.

Lo que más me jode de la obesidad es que no es una enfermedad grandilocuente. Me explico: no es algo que te duela mucho, no es algo que te tenga postrado en cama. Es la enfermedad de los pequeños detalles: tener que ir a comprar ropa a tiendas especiales, tener que elegir en qué silla te sientas en el bar (porque como tenga brazos posiblemente no quepas, para tu eterno escarnio), tener que vigilar siempre la entrepierna de tus pantalones por si ya la has estallado, no poder ponerte ropa de hace más de un año porque ya las has superado, no caber por ciertas puertas, fatigarte al subir un mísero escalón, que se te caiga algo al suelo y no poder recogerlo porque no estás seguro de poder incorporarte de nuevo,...

Además son cosas que generalmente, pueden ignorarse. Puedo ir a tomar una cerveza con los amigos un viernes por la noche y sentirme el tío más normal del mundo... hasta que llega la hora de cambiar de local y tenemos que ir andando al siguiente. Si quiero andar, generalmente no puedo hablar sin que se me note que me falta el aliento, y eso caminando a velocidad de tortuga reumática. O hasta que llega el momento de sentarte (si el local es cómodo): puede que te toque una silla en la que, sencillamente, no quepas. Los que no tenéis este problema no os podéis hacer una puñetera idea de lo jodidamente embarazoso que es no caber en una silla. O si vamos a otro garito en coche más te vale que te toque conducir o el asiento del copiloto: si otros dos colegas tienen que compartir contigo el asiento de atrás, vamos jodidos. Ah! Y en el del copiloto es muy gracioso ver que no puedo abrocharme el cinturón de seguridad, así que tengo que hacer el paripé de que lo llevo, sin llevarlo. Como en los aviones, vamos.

Conciertos

Posted on 05-03-2005 at 13:46
Ayer estuve en el excelente concierto que dieron Within Temptation en la sala Macumba, en Madrid. El concierto fue excelente y la banda demostró estar a la altura... cosa que no se puede decir de la organización. Primero, el cambio de local sin demasiada publicidad al respecto y con el único propósito de vender más entradas propició que el concierto se retrasara muchísimo: había que esperar a la gente que no se había enterado. Eso hizo que los que sí que nos habíamos enterado estuviésemos prácticamente tres horas haciendo cola, congelados, mientras se abrían las puertas.

Después, no hubo telonero: comenzaron directamente a tocar los WT, eso sí, con unos saludables tres cuartos de hora de retraso no nos vayamos a mal acostumbrar. A los 25 minutos de actuación, apagón generalizado y choteo del respetable, que comenzó a tararear un irónico (o eso quiero creer) Que viva España. Eso sí, la banda se portaron estupendamente antes, durante y después del concierto con tres bises, nada menos.

El concierto me ha servido para atestiguar dos cosas que ya sospechaba: Uno, la cámara de fotos y vídeo de mi PDA no sirve para estos menesteres, y para muestra un botón:



Dos, no vuelvo a ir a un concierto hasta que no haya adelgazado por lo menos cuarenta y cuatro kilos. Terminé con los pies, tobillos y rodillas destrozados; por no mencionar una galopante ciática que me tiene baldado incluso hoy. Además, como no quería ni botes ni empujones me quedé detrás de todo el mogollón, con lo que no vi nada de nada. El grupo de gente que venía conmigo (a pesar de que los insistí en que me dejaran solo, que nos veríamos a la salida) se quedaron rezagados, y uno de ellos se preguntó para qué leches estuvimos tres horas en la cola si después nos íbamos a poner al final. Y tiene razón, por supuesto.

Me disgusta profundamente que otras personas tengan que sufrir por mis problemas físicos. Ergo, no más conciertos hasta que no pueda estar de pie las horas que haga falta y brincar, empujar y saltar como el que más.

Posted on 25-02-2005 at 11:41
Esto, por supuesto, no es mío:


My friend assures me it’s all or nothing
I am not worried- I am not overly concerned
My friend implores me for one time only,
Make an exception.
I am not not worried
Wrap her up in a package of lies
Send her off to a coconut island
I am not worried - I am not overly concerned
With the status of my emotions
Oh, she says, we're changing.
But we're always changing
It does not bother me to say this isn’t love
Because if you don’t want to talk about it then it isn’t love
And I guess I’m going to have to live with that
But I’m sure there’s something in a shade of gray
Or something in between
And I can always change my name if that’s what you mean
My friend assures me it’s all or nothing
But I am not really worried
I am not overly concerned
You try to tell yourself the things you try tell yourself to make
Yourself forget
To make yourself forget
I am not worried
If it’s love, she said, then were gonna have to think about the consequences
She can’t stop shaking and I can't stop touching her and.....
This time when kindness falls like rain
It washes her away and Anna begins to change her mind
These seconds when I’m shaking leave me shuddering
For days she says.
And I’m not ready for this sort of thing
But I’m not gonna break
And I’m not going to worry about it anymore
I’m not gonna bend and I’m not gonna break and
I’m not gonna worry about it anymore
It seems like I should say as long as this is love...
But it’s not all that easy so maybe I should just
Snap her up in a butterfly net
Pin her down on a photograph album
I am not worried
I’ve done this sort of thing before
But then I start to think about the consequences
Because I don’t get no sleep in a quiet room and...
This time when kindness falls like rain
It washes me away and Anna begins to change my mind
And every time she sneezes I believe it’s love
And oh lord.... I’m not ready for this sort of thing
She's talking in her sleep it's keeping me awake
And Anna begins to toss and turn
And every word is nonsense but I understand it all
Oh lord I'm not ready for this sort of thing
Her kindness bangs a gong
It’s moving me along and then Anna begins to fade away
It's chasing me away she dissappears, and oh lord I’m not ready for this sort of thing

Dejadme en paz de una puta vez ya, joder

Posted on 09-02-2005 at 09:03
Vamos a ver, vamos a dejarlo clarito desde un buen principio: me gusta fumar. Considero que es un placer: me gusta la sensación de tener un cigarrillo entre las manos, me gusta echar humo, me gusta inhalarlo, me gusta encenderlo, me gusta apagarlo.

Y ya sé que se tendré negros los pulmones, ya sé que tendré las arterias colapsadas, ya sé que se me va a caer el pito a cachos,... y ME IMPORTA UNA MIERDA. Me la pelan las estadísticas que me pongáis por delante, me da igual que me digáis que el 90% de los casos de cáncer están directa o indirectamente relacionados con el tabaco, que en el mundo mueren X millones de personas al año por el tabaco, que el tabaco es el mayor de todos los males de la historia,... me da igual.

Porque da la casualidad de que soy un creyente: un ferviente creyente en La Estadística. La Única, la Verdadera, o La Única Verdadera. ¿estás preparado? Prepárate, porque no va a gustarte:


El 100% de la gente SE MUERE.



Y cuando llegue el momento, me dará exactamente igual que haya sido por el tabaco, por un atropello o por exceso de onanismo: el hecho impepinable es que TE VAS A MORIR IGUAL, por mucho que no fumes, lleves vida sana, comas yogures con bífidus, etc., etc., etc. Por mucho que cultives el nuevo paradigma cultural (mens vacua in corpore aparentemente sano), te vas a morir igual.

Piénsalo.

Y ojo, en este post sólo he hablado de la Única Estadística, no he mencionado para nada el libre albedrío, la libertad para hacer con mi cuerpo y mis pulmones lo que me salga de los cojones, la racista persecución (progrom anyone?) a la que estamos siendo objeto los fumadores, y un montón de cosas más.

En fin, que os jodan. Me voy a fumar un cigarrito a vuestra puta salud, a ver si os dura mucho. La salud, digo.

Increíble

Posted on 02-02-2005 at 12:31
Mudo me he quedado: un infome del Ministerio de Educación y Ciencia que deja en buen lugar a los juegos de rol. No sólo eso, sino que los pone por las nubes. Boquiabierto estoy.

Ay que me da...

Posted on 27-01-2005 at 18:24
Me he auto-invitado a una cuenta de GMail para que me mandéis basura (o sea, vuestras opiniones, no me refiero al spam). El correo automático que me ha enviado GMail para confirmarme que he aceptado mi propia invitación (duh!) es la risa:

Gordo de Mierda has accepted your invitation to Gmail and has chosen the brand new address gordo.de.mierda@gmail.com. Be one of the first to email Gordo at this new Gmail address--just hit reply and send Gordo a message. gordo.de.mierda@gmail.com has also been automatically added to your contact list so you can stay in touch with Gmail.

Y lo mejor de todo: no he tenido que mirar a ver si el nombre de usuario estaba cogido por alguien. Extraño: todo el mundo quiere llamarse Destroyer, o FoxyLady o KillRaven, pero nadie quiere llamarse gordo.de.mierda. ¿Estará libre gilipollas.congenito?

GTA

Posted on 27-01-2005 at 17:59
Hay pocas cosas que me asqueen más que la (ya no tan reciente) fiebre de lo políticamente correcto. La corrección política es esa maravillosa costumbre tácita que está impulsando a bienpensantes políticos, comentaristas, periodistas, tertulianos, miembros de ONGs variadas y demás personas con mucho tiempo libre a que dediquen ese tiempo libre a jodernos la vida a los demás. Ignorando, en la mayoría de las ocasiones, que existe algo llamado ley que si se cumpliera a rajatabla no haría falta tanto consejo asesor, ni comite de sabios, ni tanta soplapollez. E incluso sin apelar a la ley: con un mínimo de educación, responsabilidad y disciplina (Dios mío, disciplina, acabo de decir un taco).

Analicemos uno de los últimos ejemplos, que me toca (los cojones) de cerca. Resulta que algún comité de sabios(no he sido capaz de averiguar qué expertos de la industria del videojuego estaban presentes en la redacción del informe, ni cuántos de los que lo han redactado han jugado alguna vez en su vida a uno) de Amnistía Internacional (sí, el mismo grupo de payasos que dicen gilipolleces como ésta o ésta) se reúnen y vomitan la siguiente plasta, y lo llaman informe. Dicho informe es prontamente leído, recogido y absorbido en su doctrinario (hay algunos que no piensan) por el meapilas de turno y voilá!, como por arte de birlibirloque se retira la publicidad del GTA: San Andreas del Metro de Madrid.

Examinemos brevemente las recomendaciones finales del informe de Amnistía:

- El Gobierno debe poner en marcha el marco legislativo que promueve los derechos humanos de las mujeres, según lo convenido en la CEDAW, y proteger a las personas menores de edad del acceso a videojuegos que pueden fomentar la vulneración de los derechos humanos.
Que yo sepa, los carteles del Metro no expenden copias del juego: son solamente publicidad. Prohibiendo la publicidad del juego no están haciendo que sea más difícil de conseguir. La publicidad del juego no muestra ni una gota de sangre, ninguna prostituta con la cabeza abierta, nada. Los anuncios de la campaña de verano del Corte Inglés son más gore.

- Las Comunidades Autónomas deben cumplir y hacer cumplir la legislación vigente e incluir, en la normativa que regula la homologación de los salones recreativos, un apartado dedicado a la prohibición de máquinas que fomenten una imagen que vulnere la dignidad y derechos fundamentales de las mujeres.
Ah! Prohibir: la palabra favorita de todo bienpensante políticamente correcto. No mejoraremos la situación educando, no: es mejor prohibir. Lo que más me da por el culo de la corrección política es la asunción implícita de que ellos son más listos que nosotros: como el señor sabio de turno está horrorizado por la violencia de un videojuego, pues nos lo prohíbe a los demás. Porque él sabe lo que nos conviene mucho mejor que nosotros, que para eso es un sabio. No, eso no es lo que más me molesta, en realidad: lo que más me molesta es que encima nos dejamos hacer.

- El Gobierno español debe asumir una mayor implicación en la supervisión del Código de Autorregulación de la industria del software de entretenimiento, demasiado flexible en algunos videojuegos en perjuicio de los menores. Bastante tiene el Gobierno con lo suyo, éste y cualquiera, de éste signo político o de cualquier otro. En cuanto a la industria del software, a lo mejor a Amnesia Internacional le gustaría que se publicaran juegos en los que las mujeres se dedicaran a contratar los servicios de boys para después abrirles la cabeza. Más sobre esto más adelante.

- Los fabricantes de videojuegos deben cumplir con los criterios fijados por el Código de Autorregulación sobre clasificación de la edad recomendada para cada juego. El juego (y su publicidad) especifican claramente que están destinados a un público mayor de 18 años. La ley se cumple. Además, si se llama Autorregulación, es por algo. Los fabricantes de videojuegos saben perfectamente el área de mercado a la que van dirigidos sus juegos, y los programan en consecuencia. Porque es un negocio, y una compañía sobrevive vendiendo su producto. Si sacaran juegos tan descafeinados como los que propone Amnistía no venderían un rosco. Claro que podrían sacar un juego en el que el protagonista pone una bomba en un supermercado, mata a doscientas personas, y cuando le pilla la policía denuncia a unos cuantos observadores internacionales que está recibiendo tratos vejatorios, mientras cobra paga de parlamentario, o está apuntado a la UNED haciendo como que estudia y gracias a ello, sale más pronto de la cárcel, plenamente reinsertado. A lo mejor un juego así le resultaba más agradable a Amnesia internacional.

Los más gracioso del asunto es que se mire por donde se mire el informe de marras, no se hace jamás ni una sola mención a los padres. Sí, los padres de los críos que compran el juego. Al fin y al cabo, un niño de doce años no gana dinero para comprar un juego. Los padres deben tener la responsabilidad de informarse sobre qué juego es el que quiere comprar su hijo, si es adecuado o no para él, y la potestad de decidir educar a su hijo, negándole el juego. Y a otra cosa, mariposa. Ni más intervención del Gobierno, ni más retirada de publicidad, ni más prohibición de nada.

El problema de base de todo esto es que nos estamos acostumbrado a que el Gobierno (que está compuesto por personas tan propensas a errores como cualquiera de nosotros, para empezar) decida por nosotros qué es bueno y qué es malo, qué es adecuado y qué es inadecuado para nuestros hijos. El problema de base de todo esto es que la corrección política es estupenda para hablar de derechos, pero jamás menciona los deberes. Yo tengo el deber de educar a mi hijo, y no de dejar que el Gobierno, los profesores, la tele o Amnistía Internacional decidan por mí.

Y así llegamos a la otra característica curiosa de la correción política: la doble moral, o cómo algunas cosas son malas malísimas pero otras (sospechosamente idénticas) son estupendas. Por ejemplo, el sexismo. Se deben promover los derechos humanos de las mujeres: a los hombres que nos den por el culo. En efecto, en GTA: San Andreas uno puede hacer las cosas horribles que se mencionan en el informe, pero no son ni mucho menos obligatorias, ni proporcionan una mejor puntuación, ni nada por el estilo. También se puede liar uno a tiros con la polícia, conducir peligrosamente y hacer un montón de delitos más (al fin y al cabo el protagonista es un pandillero,... no esperaremos que en el juego se dedique a rezar el rosario), pero el informe no dice nada de eso. Quizás si los policías fueran mujeres, mencionarían el resto de delitos virtuales que se pueden cometer. Porque cuando es la mujer la que ejerce la violencia, no dicen ni mú. Porque, claro, los anuncios sólo son sexistas cuando el sexo discriminado (real o imaginariamente) es el femenino: cuando somos los hombres los que somos sustituidos por otro modelo porque no sabemos poner una lavadora el anuncio no es sexista. Cuando el anuncio muestra el desnudo integral de un hombre, no es sexista. Cuando en el anuncio un grupo de señoritas abre una caja de bombones porque el novio de una de ellas ha fregado los platos, no es sexista. Que una mujer pegue a un hombre es una curiosidad, no es violencia de género. Que un montón de padres de familia se queden sin poder ver a sus hijos prácticamente el resto de su vida por culpa de un juez no es discriminación sexual. Si el anuncio consistiera en un grupo de hombres abriendo una caja de cervezas porque la novia de uno de ellos ha conseguido por fin aparcar en batería, los aullidos bienpensantes se oirían en Sumatra.

Otro ejemplo de doble moral: es espantoso que un juego como GTA: San Andreas se puedan realizar actos como esos, pero no pasa nada porque un niño se vea sometido todos los días a bombardeos catódicos similares en televisión. Y no sólo estoy mencionando programas-escoria (lo de basura ya les queda pequeño) como Crónicas Marranas o Gran Borrego, sino incluso programas emitidos en horario infantil en los que los invitados cuentan con todo lujo de detalles cómo su novia los abandonó para fundar un sex-shop especializado en cenobitas mientras seguía viviendo de vender drogas a sodomitas terminales. Pero la tele nunca han dicho de prohibirla, fíjate. Bueno, miento: sí que se ha mencionado prohibir los dibujos animados japoneses porque son violentos. Ya. Claro. Las series no lo son, los telefilmes tampoco. Son los dibujos animados y, claro, sólo los japoneses. Tom y Jerry nunca han sido violentos, qué va. Es mucho mejor que el niño se empape de La bióloga y los siete, esa enternecedora serie en la que el niño podrá aprender desde bien pequeñito que todo el mundo tiene chalés de tres pisos en Somosaguas, con criados varios a los que trata como si fueran de la familia. O Cuéntame cómo con Franco vivíamos mejor, esa otra maravillosa serie en la que el niño aprenderá que, joer, bajo una dictadura tampoco se vive tan mal del todo. Eso no se prohíbe: se prohíbe lo de siempre.

O si un hijo de puta desequilibrado y loco mata a alguien y pone como excusa un juego de rol, en seguida se cierran tiendas, se queman libros y se prohíben cosas. Cuando los muertos son quinientos, pero en otra cosa, pues no pasa nada.

En resumen, que al final pagamos siempre los mismos.

Menos mal que tanta tontería nos la trae muy floja.

I'm baaaack...

Posted on 26-01-2005 at 15:08
... with a vengeance, espero. Si, señores, después de pasar una temporadita en una remota isla cuya localización no me sale de los cojones desvelar y en la cual he tenido a cientos de enanos eunucos afilando mis dientes día tras día con lija del siete, he vuelto preparado a decirte lo que no quieres oír. Lo que no te interesa oír. Lo que es perjudicial para tí oír.

Recuerda: yo estoy gordo, pero tú eres gilipollas.